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Cobrar por compartir el plato ¿tendencia o abuso?

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Cada vez más restaurantes de todo el mundo se suman a la moda de incluir en su carta la leyenda “recargo por plato compartido”, lo cual provoca todo tipo de reacciones entre sus comensales.

Comer fuera de casa es para muchos una aventura: fijar un presupuesto, elegir un restaurante y decantarse por un menú son decisiones importantes que debemos tomar. Pero la cosa no acaba ahí, pues nada se compara a la cara que ponemos cuando nos traen la cuenta.

¿Por qué es tan caro si hay comensales que no han pedido nada? La pregunta es incuestionable y la respuesta también pues inocentemente pensamos que será un error. Tras hablar con el camarero y exponerle el “problema” nos damos cuenta de que en ese restaurante se fija un suplemento para las personas que comparten plato.

A pesar de que la legislación vigente lo permite, siempre y cuando el visitante lo sepa de antemano, por boca del camarero o porque se indique en la carta, no está bien visto por la mayoría de los clientes puesto que estos se consideran engañados al pagar dos veces por el mismo menú.

“La ley determina que la oferta la decide libremente el empresario, o sea que pueden cobrar por lo que quiera, pero con la obligación de informar previamente al consumidor” asegura Enrique García, de la OCU. Lamentablemente son varios los establecimientos donde se lleva al extremo esta normativa, tanto que en ocasiones se han cometido auténticos abusos. Cobrar a un cliente con dolor de cabeza 25 céntimos por una Aspirina o incluir un plus de 30 céntimos por servir la carne muy hecha son episodios que han ocurrido en nuestros restaurantes.

Restaurantes que cobran por compartir el plato

En casi cualquier rincón del planeta podemos encontrar establecimientos que incluyen un recargo en el ticket final por servir platos vacíos con el fin de que varios compartan un menú. Sobre todo ocurre en comedores con gran afluencia en los que ocupar un asiento es un privilegio. He aquí algunos ejemplos de ello:

1. Kansas Grill & Bar. Se distingue por ser uno de los mejores restaurantes de cocina americana en Buenos Aires. Ofrece una amplia carta a sus comensales aunque si por algo destaca es debido a la abundancia de comida en cada plato que sirve, tanto que la mayoría de las veces son 2 personas las que se necesitan para terminarlo. Es por ello que estipula en su carta un precio adicional de 35$ -unos 30 euros- independientemente del coste que tenga la comanda.

2. The Carnegie Deli. En Nueva York se encuentra desde 1937 uno de los restaurantes más emblemáticos de todo Estados Unidos gracias a uno de sus platos estrella: el sándwich de pastrami caliente. Y es que la mayor parte de su comida se sirve recién ahumada y cocinada, lo que provoca interminables esperas para conseguir mesa. Los precios también son un buen reclamo en tanto que oscilan entre los $10 y los $38 pero si se te ocurre compartir plato -un hecho muy frecuente- hay que sumarle otros 3 dólares.

El suplemento en los restaurantes españoles, a la orden del día

Como no podía ser de otra manera, además de países como Argentina, Estados Unidos o México, España también penaliza a aquellos que en tiempos de crisis no quieren renunciar a un menú delicioso y optan por compartirlo. A continuación se detalla el modus operandi de 5 restaurantes para los que el menú es personal e intransferible, aunque todo se acaba arreglando con un poco de dinero.

5 restaurantes españoles que aplican recargo en los menús compartidos

1. El Balneario. Situado a pie de playa, en Suances, ha sido recientemente reformado y renombrado como El nuevo Balneario. Es conocido porque, además de su ubicación privilegiada, sirve un menú del día más que asequible pues oscila entre los 16 y los 18 euros. Comer a la carta delicias como arroz, bacalao, pimientos rellenos o carnes a la brasa no supera los 30 euros. Sin embargo, cuando alguien pide un plato vacío para compartir menú hay que añadirle otros 4 euros al precio final.

2. Casa Martín. En Jaca, Huesca, se encuentra uno de los asadores más famosos de la provincia. Está especializado en cocina tradicional aragonesa como las migas, los caracoles a la brasa o la autóctona carne del pirineo y los menús, tanto el del día como el especial, tienen unos precios razonables. Todo parece correcto hasta que la carta del restaurante nos advierte que se aplicará un suplemento de 5 euros por compartir la comida ya que han de proporcionar cubiertos y platos vacíos para el segundo comensal.

3. La Cámara. Situado en un ambiente inmejorable dentro de una de las plazas más famosas de Pontevedra, la Plaza del Teucro, destaca por ofrecer una carta amplia y variada con arroces, ibéricos, revueltos, patés, ensaladas, carnes y pescados. El menú tampoco tiene desperdicio ya que es completo a la par que barato: tan solo 11 euros, aunque si a alguien se le ocurre compartirlo y pide que le traigan un plato vacío ha de saber que el precio se incrementa en 2,50 euros.

4. La Hacienda. Se trata de un área de servicio próxima a La Bañeza, León, donde el coste del menú del día no supera los 15 euros y se puede elegir entre 10 primeros y otros tantos segundos. En su extensa carta, donde tienen cabida el pulpo, las almejas o el pollo a la cerveza, podemos leer que se cobrará un suplemento de 3 euros por cada comensal que no consuma menú aunque lo cierto es que ese precio solo se tiene en cuenta si se pide un plato vacío para compartir menú -en concepto de servicio-.

5. Tetería El Bosque. Como su propio nombre indica, este establecimiento está decorado como si fuera un bosque ya que predominan los tonos verdes, hay árboles en el interior y también ramas que “caen” del techo. En cuanto a la comida hay que decir que se ofertan 5 platos -que cambian cada cierto tiempo- y el comensal es libre de probar el menú normal, en el que se eligen 2 platos y postre por 12 euros; o el menú degustación, que son medias raciones de los cinco platos por 15 euros.

Hasta el 23 de febrero de 2016 tanto en su página de Facebook como en su blog aparecía la siguiente leyenda “En caso de pedir menús para compartir, cobraremos un suplemento por cada comensal adicional en concepto de: bebidas, pan, agua, servicio, vajilla y ocupación”. No especifica cuál es el coste de ese recargo. A partir del 1 de marzo, sin embargo, nos avisan de un cambio “Teniendo en cuenta que se pueden pedir platos sueltos y para simplificar, a partir de ahora no habrá opción de compartir los menús”.

"Teniendo en cuenta que se pueden pedir platos sueltos y para simplificar, a partir de ahora no habrá opción de compartir los menús"

Restaurantes que fomentan el plato compartido

En el lado opuesto a los ejemplos anteriores se encuentran aquellos establecimientos que animan a sus visitantes a que prueben todo lo que les apetezca. ¿Cómo? Entre una amplia oferta los clientes de una mesa decidirán qué platos pedir y acto seguido estos llegarán ya divididos en raciones para que cada uno coma lo que le corresponde.

En 2012 Sevilla puso en marcha una iniciativa de 16 restaurantes que incluyeron el sello compartir y que resultó ser todo un éxito, ya que el precio final por comensal era de un 30% menor que en condiciones normales. Ese mismo año abrió sus puertas Compartir, en Girona, un restaurante conocido por servir los platos para compartir en el centro de la mesa.

Cada vez estamos más condicionados a la hora de elegir restaurante: la ubicación, la decoración, las opiniones de los comensales, el trato del personal, el precio… Por si no hay bastante con todo esto, también tendremos que tener mucho cuidado con la carta y los servicios adicionales con recargo. Ahora bien, sepamos que lo que no aparece en dicho “documento” no se puede cobrar, aunque seguro que a muchos de nosotros se nos viene a la cabeza algún recuerdo que merece ser olvidado.

Cobrar por compartir el plato ¿tendencia o abuso?
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Sobre el autor

Jennifer Rey

Graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid aunque es de Fabero (León). Trabajando desde hace muchos años en el sector de la hostelería. Futura experta en Periodismo Gastronómico y todo lo relacionado con los restaurantes, un mundo que la tiene fascinada. Sus otras pasiones: el rock y los deportes.

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4 comentarios

  1. antonio concejo on

    A mi no me parece mal en absoluto que se cobre un suplemento por compartir, lo mismo que cuando se piden medias raciones te incrementan un poco el precio, no siendo exactamente el precio la mitad de la ración. Creo que es la justa defensa del establecimiento ante la picaresca de pedir poca comida para un grupo mayor, para ahorrar. Sin embargo estás ocupando una mesa y empleando un tiempo del camarero que al final puede no salirle todo lo rentable que debiera al hostelero. Tengamos en cuenta que el hostelero tiene que ganar dinero para pagar a sus proveedores, sus trabajadores y sus gastos. Otro tema es que no te avisen de ello, en cuyo caso es una estafa… pero igual que el servicio de pan, el de terraza o cualquier otro que no te avisen de antemano.

    • Diego Coquillat

      Cierto Antonio, la clave está en que todo este claro desde el principio con la información correspondiente, eso evita situaciones incomodas para el cliente o el restaurante. Gracias por tu reflexión.

  2. Hola,

    La verdad es que el titular conduce a engaño y yo mas bien lo titularía algo así como “suplemento por ir de listo e intentar engañar al restaurante” 🙂

    Estoy de acuerdo en que la información debe especificarse, pero también entra en el sentido común que si van dos aun restaurante van los dos a comer … a nadie se le ocurre ir un grupo a un cine y coger solo una entrada por que al resto no les apetece verla aunque si pretender sentarse en la sala con su amigo.

    Normalmente estoy del lado del cliente pero aquí echo de menos en “mi lado”, educación, sentido común y sobre todo respeto a alguien que se esta intentando ganar la vida trabajando en lago muy complejo.

    Para añadir a la lista de sitios con “suplemento”, La vela en El Campello donde indicaba en la carta que al menos habrá que pedir un plato por comensal!.

    Saludos

    • Diego Coquillat

      Gracias Fernando por tu aportación, como siempre muy interesante y es cierto que es un tema complicado, pero se da con cierta frecuencia el típico caso de una mesa de 10 que hay uno que no quiere comer por el motivo que sea…¿perderías toda la mesa porque hay uno que no va a comer?, cada uno que tome la decisión que considere, aunque indudablemente facilitaría mucho que el que no quiere comer no vaya al restaurante.

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