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El movimiento Ugly Produce da una segunda oportunidad a los ‘productos feos’

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¿Sabías que una tercera parte de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano acaban desperdiciándose? ¿O que las tasas más altas de desperdicio -entre un 40 y un 50%- se concentran en los grupos de frutas, hortalizas, raíces y tubérculos? Estos son algunos de los números que ha puesto de manifiesto la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

Las cifras son aún más alarmantes cuando hablamos de números concretos. Son aproximadamente 1,3 millones las toneladas de alimentos que acaban en la basura sin siquiera llegar a tocar un plato en la mayoría de los casos, lo que se traduce en pérdidas de hasta 680.000$ millones en los países industrializados y en 310.000$ millones en los países en desarrollo.

Uno de los ámbitos de actuación donde hace hincapié la FAO es en el comercio minorista de los países con altos y medianos ingresos, donde se pierden grandes cantidades de comida única y exclusivamente por los estándares de calidad que sobrevaloran la apariencia.

La cultura de la “buena pinta” establecida en nuestra sociedad actual es una de las grandes culpables del despilfarro alimenticio al que todos, consciente o inconscientemente, contribuimos o hemos contribuido en algún momento de nuestras vidas. Una naranja brillante, una verde y turgente manzana o pera, un plátano sin manchas… No lo neguemos, todas ellas tienen más posibilidades de acabar en nuestra cesta de la compra antes que sus hermanas de especie algo golpeadas.

“La mayoría de los alimentos se pierden por no cumplir los cánones estéticos para su comercialización”

Para erradicar este problema, la FAO propone “sensibilizar a las industrias, los comercios minoristas y los consumidores, y en encontrar usos beneficiosos para los alimentos que actualmente se tiran”. Es decir, un cambio de mentalidad para dar una oportunidad a esos alimentos no tan apetecibles pero sí igual de apetitosos.

Una segunda vida para los Ugly Products

En esta tarea se encuentran inmersos los chicos y chicas de Imperfect Produce, una empresa nativa de Emeryville, en California, que se define a sí misma como “distribuidora de productos feos”. Su cometido es vender cajas con esos productos que no pasan el filtro de calidad estética del comercio minorista pero que se encuentran en perfectas condiciones para su consumo y lo hacen a un precio más reducido.

Su historia comenzó a raíz de una reflexión sobre las cifras que hemos comentado más arriba. Sus fundadores, Ben Simon, Ben Chesler y Ron Clark, decidieron poner en marcha un proyecto que pusiera freno a un problema medioambiental grave debido al rechazo de lo que ellos llaman “productos que desafían la estética”. Simon y Chesler, que ya tenían experiencia en la recuperación de alimentos, se reunieron para dar un paso más allá y, junto a Clark, idearon un negocio para la venta de estos productos feos.

Dicho y hecho. En un mes estaban en el mercado y funcionando. El propio Simon asegura en una entrevista para la web Lucky Peach que ese proceso de lanzamiento “fue una locura”. “Decidimos establecernos en California por la mayor concentración de producto en la zona y por el clima, pero también porque los californianos son muy receptivos con nuestro concepto”, asegura el copropietario.

Pero su ambición les lleva más allá de la frontera californiana y se han unido al denominado movimiento Ugly Produce, una corriente que intenta promover el consumo de este tipo de productos y dar a conocer la labor de multitud de asociaciones y empresas con dicha filosofía corporativa, además de captar nuevos simpatizantes con la idea.

Los Espigadores del movimiento en España

En España aún no tiene demasiada repercusión este movimiento pero sí que existen empresas que lo promueven, como es el caso de Espigoladors. Esta empresa catalana es otro de los ejemplos de agrupación preocupada por el despilfarro de alimentos im-perfectos. Formada en su inicio por voluntarios en su mayoría, se dedicaban a recoger verduras deformes y venderlas a precios extra reducidos con tal de que no acabaran en la basura.

“En España, Espigoladors vuelven a poner en el mercado frutas y verduras imperfectas a precio reducido”

Puedes conocer más a los Espigadores en este video de la mano de su responsable Mireia Barba:

Este problema es real, sus consecuencias son demasiado elevadas y el planeta no se puede permitir semejantes números. Ahora la solución es sencilla y está en nuestras manos. Nos han repetido hasta la saciedad eso de “lo importante está en el interior”, así que solo nos falta convencernos de ello. ¿Te animas a darle una oportunidad a los productos im-perfectos?

Sobre el autor

Marta Reñones

Graduada en Periodismo. Escritora habitual, siempre en busca de nuevas historias y anécdotas que contar. Enamorada de las nuevas tecnologías, las redes sociales y todo lo que sea innovador. Es feliz teniendo a mano un ordenador, un poco de rock y un buen partido de balonmano.

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