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La innovación como estrategia para un restaurante

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Existen pocas dudas. Los factores clave de éxito de las organizaciones en un mercado complejo y cambiante como el actual se identifican tras conceptos emergentes tales como el conocimiento, el capital intelectual y la innovación. Algo a lo que no podemos ni debemos hacer caso omiso las empresas que prestamos servicios al público, a otras empresas o entidades.

¿Qué nuevo sentido cobra la innovación como valor de la cultura empresarial de un restaurante?, ¿qué cambios en el enfoque deberíamos adoptar respecto a metodologías e intervenciones cuando el acceso a la información es algo generalizado? Las respuestas, sin duda, deberían provenir de soluciones coherentes e imaginativas; coherentes, con nuestra estrategia y valores como empresa, e imaginativas como fruto de la adaptación a un nuevo y exigente entorno que demanda intervenciones personalizadas, involucración con el problema e interlocutores válidos y capaces.

La problemática planteada, afortunadamente, también nos ofrece una pequeña pista para dar con la solución. Parece necesario utilizar el talento y la creatividad para “reinventar” el modo de relacionarnos con los clientes y, por otra parte, fortalecer nuestro capital intelectual conscientes de que, en los restaurantes se mide por el rasero de la calidad del servicio, el precio y la efectividad e impacto de los resultados.

Diferenciarse a través de la innovación

Para marcar la diferenciación a través de la innovación, la apuesta básica supone centrarnos en un grupo reducido de clientes a los que podemos aportar verdadero valor desde el conocimiento interno de su cultura, su estrategia y sus retos. Fidelizando al máximo dichas relaciones y definiendo así, conjuntamente, vínculos de colaboración de medio y largo plazo. Únicamente conociendo a nuestro cliente podemos convertir buenas ideas en proyectos viables.

De alguna manera, siempre desde la innovación de planteamientos, intentamos establecer un sistema de colaboración con el cliente basado en la pluralidad de roles. ¿Por qué nuestro cliente no puede ser también nuestro socio en un proyecto de mayor alcance? ¿Por qué no hacer que el mismo cliente sea a su vez proveedor-prescriptor de los servicios que necesitamos, estrechando así las voluntades para trabajar juntos? Si se trata de buscar sinergias que fidelicen es necesario revisar el escenario de los roles tradicionales en los que nos hemos ubicado a priori.

El gran aspecto diferenciador de la forma de entender el servicio nos lleva a incorporar elementos de innovación que mejoren actuaciones pretéritas. Así, la creatividad debe ser “actitud” permanente en la forma de diseñar y acometer nuevas acciones desde nuestra cocina, nuestro entorno y nuestro servicio.

El trabajo en el ámbito de un restaurante obliga constantemente a aplicar el pensamiento lateral: generar y valorar todas las posibles alternativas antes de comenzar a trabajar sobre una de ellas, ya que las soluciones aplicadas en una intervención no son transferibles directamente a otras, puesto que las variables “nunca” son las mismas.

Valor añadido: buscar la diferenciación frente a la competencia

La última Encuesta de Población Activa (EPA) refleja que el número de trabajadores ocupados en el sector de la hostelería alcanzó en el segundo trimestre de este año la cifra de 1,51 millones, lo que representa un 6,7% más que hace un año.

Como señala la Federación Española de Hostelería, es la primera vez en la serie histórica que España supera los 1,5 millones de trabajadores en el sector durante un segundo trimestre. El máximo suele alcanzarse en el tercer trimestre de cada año, que marca habitualmente el periodo álgido de ocupación como consecuencia de la llegada de los meses con mayor afluencia turística (julio y agosto).

Según los últimos datos recogidos por la federación nacional, en nuestro país hay 1,7 restaurantes por cada 1.000 personas. Este tipo de establecimientos suponen el 24% del sector hostelero, donde también se incluyen bares, cafeterías y alojamientos turísticos. Barcelona y Madrid concentran el mayor número, seguidas de Valencia. En estos momentos hay abiertos 79.397 restaurantes, pero, ¿qué oferto yo para diferenciarme de los otros 79.396 competidores?

El peso del sector servicios en nuestra economía obliga a contemplar un planteamiento estratégico de futuro, desarrollando parte de su innovación de forma propia o, por lo menos, disponiendo de una cierta capacidad de cooperación para llegar a ser más competitivos en un mercado cada vez más cambiante. Si no innovas, si no creas valor, sin duda, anuncio tu muerte como establecimiento. O espabilas o te espabilan.

Sobre el autor

Jose Maria Guijarro

Doctor en Economía y Director de la Escuela de Postgrado de la Universidad Europea de Valencia. Con dilatada experiencia en desarrollo e implantación de proyectos innovadores en empresas y organizaciones. Bajo un prisma competitivo y de innovación ha trabajado en la creación de nuevos productos y servicios, así como en formas más eficientes de gestionar un negocio y hacer que sea rentable.

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