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Los perros de Nueva York tienen vía libre para ir de restaurantes

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Los habitantes de Nueva York acostumbran a ir con sus mascotas a todas partes y eso incluye también la compañía de estas en las comidas y en las cenas. Seguro que a muchos os viene a la mente la imagen de Charlotte, una de las protagonistas de la popular serie de televisión Sexo en Nueva York, con su Cavalier por Central Park, o la de Reese Witherspoon acompañada hasta en el baño por su chihuahua en Una rubia muy legal.

Pues bien, estas estampas no son solo cosas de la gran pantalla. En la vida real se repiten cada día más y más, así que era cuestión de tiempo que llegasen las peticiones para llevar compañía canina a disfrutar de la gastronomía cosmopolita.

Hasta hace bien poco los perros tenían la entrada vetada en los restaurantes de la Gran Manzana, algo que levantó tal multitud de críticas entre la población neoyorkina que hasta el Gobierno de la ciudad tuvo que tomar cartas en el asunto con una ley que suprime esta prohibición. Pero recordemos que las autoridades sanitarias no estaban en absoluto de acuerdo con la medida, ya que la consideraban poco salubre para las personas.

Sin embargo, esta situación ha cambiado. El Departamento de Salud de Nueva York ha hecho pública su decisión de permitir la entrada a perros en los restaurantes, eso sí, con ciertos requisitos. Una muy buena noticia para todos los amantes de los perros, muy numerosos en la ciudad, y más ahora en primavera ya que tanto mascotas como dueños empiezan a poblar las terrazas.

Las exigencias del Departamento de Salud

Para poder entrar en los locales, los perros deberán estar vacunados contra la rabia y otras enfermedades, así como tener licencia. Una vez dentro tendrán que permanecer siempre en el suelo y atados con correa, no podrán sentarse en sillas ni subirse a ningún otro elemento del mobiliario y si hacen sus necesidades, el dueño deberá recogerlas al instante.

Si bien es cierto que el Departamento de Salud de la ciudad no se va a poner demasiado estricto con el asunto. Los restaurantes únicamente deberán señalizar todos estos requisitos mediante carteles en los establecimientos, dejando claro que el incumplimiento de las normas será motivo de expulsión del local.

Por el momento, la ley permite llevar perros únicamente a los lugares abiertos de los que dispongan los restaurantes o, en su defecto, a las zonas especiales habituadas para ello, como patios, jardines o terrazas. Mientras seguirá habiendo otros espacios en los negocios reservadas para personas exclusivamente.

¿Qué pasa con los gatos en los restaurantes? 

Cuando las aguas parecen calmarse por un lado, salta la polémica por otro y es que esta medida ha despertado el malestar de los amantes de otros animales, los gatos. Los encargados de caldear el ambiente fueron los redactores de la página web Eater.com, quienes soltaron una pregunta para abrir el debate como si de un combate se tratase.

En este medio se cuestionaban si con la nueva política perrocentrista aprobada por el Gobierno neoyorkino se discriminaba a los dueños de gatos de la ciudad e, incluso, llegaban a dejar caer si la razón por la que los senadores habían aprobado la ley era por su odio hacia el mundo felino.

Un nuevo brete para el Gobierno de este Estado, aunque las quejas llegan en este caso de una pequeña parte de la población. Así lo señalaba el portavoz del senador republicano Kemp Hannon, quien no veía la necesidad de que la ley aprobada hiciese mención a los gatos ya que “los grupos que exigían la legislación no abogaban por ellos”.

Lo cierto es que los cat-lovers son minoría en la ciudad, tal y como señala un estudio realizado por la Universidad de Siena. Un 20% de los ciudadanos neoyorkinos tienen gato, mientras que el 30% tienen perro. Las diferencias son mucho mayores si se les pregunta si son “personas de perro” o “personas de gato”, ya que un 57% declaran ser lo primero y tan solo un 17% dicen estar en el segundo grupo. Clara victoria del can sobre el felino y de momento, debate zanjado.

Así que ya sabes, si tienes perro, estás en Nueva York y te apetece parar a tomarte un tentempié estás de enhorabuena. No tanto si en vez de perro tienes gato o cualquier otro tipo de animal de compañía. O si eres banquero y vives en París. En ese caso, lo sentimos, tenemos una mala noticia para ti.

Y tú, ¿qué opinas sobre este tema?

Sobre el autor

Marta Reñones

Graduada en Periodismo. Escritora habitual, siempre en busca de nuevas historias y anécdotas que contar. Enamorada de las nuevas tecnologías, las redes sociales y todo lo que sea innovador. Es feliz teniendo a mano un ordenador, un poco de rock y un buen partido de balonmano.

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