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Un restaurante de Nueva York revoluciona la forma de comer espaguetis

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En Nueva York ya no es raro ver a la gente por la calle y que en vez de llevar el típico perrito caliente en la mano, estén disfrutando de un cono de pasta al dente mientras caminan. Esta moda ha sido popularizada por un restaurante en la Gran Avenida, el de un italiano de Rímini llamado Emanuele Attala, que exportó la costumbre de su pueblo natal a la absorbente cultura americana… y encontró el camino del éxito.

Comer pasta en movimiento

Attala ha contado que en las fiestas de su pueblo en Rímini, la gente comía los espaguetis en un cono como si de un helado se tratara. La pasta se mezclaba con ensalada y eso servía de sustento a los visitantes de las fiestas musicales, promocionadas por el ayuntamiento local para atraer turistas después del desastre de la Segunda Guerra Mundial, allá por los años cincuenta.

Según palabras de su propietario, el cono tiene la forma geométrica perfecta para comer pasta y no mancharse gracias a su forma redondeada. La principal ventaja, asegura, es que sustituye el envase típico por el que se suele utilizar para servir las pastas y los arroces, el tupper de plástico desechable con el que cada cierto tiempo hay que parar la marcha para comer.

Con el cono de pasta del restaurante de Emanuele Attala, el Spaghetti Incident (como el 5º y último disco de la mítica formación de rock Guns ´N´ Roses), uno puede pasear por Central Park sin detener la marcha para disfrutar de su comida. Y no hay mejor marketing para un restaurante que el que hacen los clientes que muestran como degustan sus productos.

El precio de este cono oscila entre los seis y los doce dólares según ha publicado el New York Times.

El secreto (no) está en la pasta

Hasta ahora, la única forma que conocíamos de comer espagueti era sentados, en un plato o tupper y con un tenedor -y a veces una cuchara- para enrollar la pasta. Con el cono es diferente ya que su forma ayuda a hacer el trabajo que deben desempeñar estos cubiertos, porque es muy fácil enrollar los espaguetis con el tenedor apoyado en este recipiente con paredes redondeadas. Además, la punta del cono actúa como asa y es antiderrame.

El mismo chef que tuvo la idea de exportar este original invento al sector de la hostelería, lo intentó también con ñoquis y penne rigate, pero no funcionó. Los espaguetis son la pasta que se presta a esa “portabilidad”, como antaño ya lo hicieran la pizza o los helados.

El secreto del éxito también está en la idiosincrasia del pueblo americano, sobre todo  en la idea del tiempo que se tiene en Nueva York, un bien muy preciado y escaso, que es oro puro.

Claro está que los chefs coinciden en afirmar que un cono nunca imitará la textura, el aroma y el sabor de unos buenos espaguetis servidos en un plato, pero en un crisol cultural como el neoyorkino y en una sociedad donde el tiempo vuela y no es posible pararse ni cinco minutos para comer, este producto tiene mucha salida. Faltará ver cuándo (y cómo) nos llega aquí.

Restaurantes españoles que se adaptan a las necesidades de sus clientes

Porque estas innovaciones no sólo suceden en la gran manzana, también hay algunos casos muy cercanos como estos dos restaurantes españoles que mediante el cambio y la innovación ayudaron a que sus negocios salieran del bache de la crisis.

El primero es el caso del restaurante “El Tintero” en Málaga. Aquí no hay menú, son los camareros quien lo cantan a la sala como si fuera una subasta. Pescaíto frito y otros productos del mar se reparten en este chiringuito moderno sin carta.

El segundo es el caso del restaurante “El trocito del Medio. Este local valenciano ha reinventado su modelo de negocio y te cocinan el plato que quieras con los ingredientes que los propios comensales llevan. Por el módico precio de 4 euros, les puedes susurrar tus recetas para que te quede como tú lo haces en casa.

Otros casos por el mundo

También podemos salir de nuestras fronteras para ver otras “formas innovadoras y disruptivas”, como el del restaurante Ziferblat en Rusia. Es un modelo de negocio de local pay per minute”, pagas por el tiempo que estés en el local. La comida y la bebida sorprendentemente son gratis.

Se paga por el tiempo que se está; una hora sale a ocho euros, dos a quince, etc…  La verdad es que lo que puede parecer un chollo para algunos, a otros no les parecerá para tanto, ya que estudios científicos dictaminan que son quince los minutos que el estómago tarda en dar la señal al cerebro para comunicarle que ya está saciado.

Otro caso paradigmático es el holandés Bring your own, en el que se paga por la bebida y cafés que se consuman, no por la comida, que la tienes que llevar tú. Simplemente tomas asiento y pagas lo que consumes. Por supuesto que también hay cocina para quien no lleva tupper, pero al menos no se pierde a los clientes que van al local con su propia comida.

Una vez vistos estos ejemplos parece claro que los restaurantes que reinventen su modelo de negocio y adapten su producto y su servicio a las nuevas necesidades de sus clientes, tendrán un diferencial competitivo que les permitirá afrontar con más solvencia los vaivenes de este complejo mercado que suponen las nuevas necesidades de los clientes de los restaurantes.

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Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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