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Un restaurante incluye en sus menús infantiles normas de buen comportamiento

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Un restaurante de Nueva Zelanda ha decidido incluir un listado de normas de comportamiento en sus menús infantiles. Una medida que el gerente del restaurante “Ponsonby Road’s Prego”, Brandon Lela-ulu, adoptó tras recibir quejas de clientes que aseguraban que no regresarían al establecimiento debido a la mala conducta que varios niños habían mostrado.

Entre las normas, establecidas hace algo más de un año, se encuentran no correr dentro del restaurante o saltar encima del mobiliario. Brandon afirma que antes de adoptar esta medida, quiso saber de mano de sus clientes qué pensaban sobre la iniciativa. “Preguntamos a nuestros clientes habituales con hijos su punto de vista y solamente uno de ellos dijo que se sentiría ofendido”, explica.

Además, Brandon asegura que esta medida también se ha llevado a cabo por motivos de seguridad. En los días de mayor actividad, hay un gran número de camareros paseando con bandejas repletas de cuchillos y vasos de cristal. Sea cual sea el motivo, esta decisión ha sido apoyada por la Asociación de Restaurantes de Nueva Zelanda, ya que considera que ayudará a los niños a convertirse en mejores comensales.

¿Tendencia de futuro o moda pasajera?

Cerca de un 5% de los establecimientos de restauración y hostelería de España han prohibido la entrada de menores en sus locales. Una cifra que parece ir en aumento año tras año, y que ha generado una gran controversia en la sociedad. Prueba de ello fue la importante discusión que se generó tras el anuncio por parte de Renfe del Coche en Silencio. Un vagón donde los niños menores de 14 años no son admitidos.

Hay muchos defensores de este tipo de iniciativas, que las consideran como simples acciones de marketing para restaurantes y otro tipo de servicios. Lo comparan con el hecho de que también haya establecimientos especialmente pensados para personas con mascotas o para un público gay. Simplemente se trata de otro nicho de mercado. Además, consideran que la cifra de estos servicios está creciendo de la misma forma que cada día aumentan los lugares destinados a clientes con familias.

Otros, en cambio, piensan que este tipo de medidas son discriminatorias. Creen que si se llevasen a cabo con otra clase de público, como por ejemplo las personas solteras, serían consideradas unas iniciativas totalmente fuera de lugar. Pero al tratarse de clientes que no pueden defenderse por sí mismos o no son vistos como seres humanos con todos los derechos que ello conlleva, se pasa por alto. Sin lugar a dudas, dos visiones del asunto completamente diferentes que aún no han encontrado un punto en común.

Unas medidas que están cruzando fronteras

Cada vez son más los establecimientos de diferentes países que se están sumando a este tipo de medidas.

Uno de ellos es un restaurante de Roma especializado en pescados llamado “La Fraschetta del Pesce”, y que ha colgado el cartel de “No se admiten niños”. Un hecho que ha causado gran revuelo y que ha provocado que su caso aparezca en las noticias. El manager del restaurante, Magliozzi, explica que “no les prohíbo la entrada como tal, solo digo que no es grata la presencia de niños menores de cinco años, a menos que vengan con padres que los controlen”. Además, asegura no ver ningún problema en dicha prohibición.

Hace poco, otro establecimiento español se sumaba a la listaEl restaurante Fuente la Lloba de Asturias, especificaba en su página de reservas que “Debido a las características del local y para poder mantener un ambiente tranquilo, rogamos que tanto los bebés como los niños menores de seis años NO sean incluidos en sus reservas. Gracias”.

Y tú, ¿qué opinas?, ¿estrategia de marketing o medida discriminatoria?

Sobre el autor

Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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4 comentarios

  1. Si pudiera que no se admite que los clientes griten y corran por el local nadie se ofendería, pero no nos engañemos, hoy por hoy un niño de menos de 9 años puede convertir una velada de 180€ elegida con esmero, en una pesadilla.
    Cuando uno viaja, no puede en ocasiones elegir un sistema alternativo, y en ocasiones ese viaje es algo necesario. No es así con los restaurantes.

  2. Soy padre de una niña de 15 meses y me parece fantástico y justificado que quien quiera no deje entrar en su local a los niños. Muchos son unos energúmenos maleducados (y sus padres más). Eso si, en esos restaurantes pagamos justos por pecadores. Prohibir la entrada a adultos maleducados que con su cimportamiento y griterio amargan la velada al resto de las mesas, también estaría muy bien.

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