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El empaquetado inteligente gana tracción en la hostelería

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El delivery ya supone un porcentaje imposible de ignorar para los restaurantes. Desde hace algo más de una década, el negocio on-premise ha ido cediendo terreno al off-premise. Ahora, las ventas online para delivery o takeaway ya superan el 40 % del total en países como EE. UU.

Está tendencia no se detiene. Forma parte de un proceso de transformación digital a mayor escala en el que el consumidor prefiere adquirir bienes y servicios a través del móvil o del PC, sin necesidad de abandonar la comodidad de su hogar para visitar una tienda o establecimiento físico.

De acuerdo a los análisis de mercado publicados en los últimos meses, la facturación vinculada al reparto de comida a domicilio no hará sino aumentar en los siguientes años. Hasta 2025 —como mínimo— se espera que el mercado del delivery se incremente con un ritmo por encima del 10 % anual.

Bajo estas circunstancias, cerciorarse de que la comida llega en buen estado a los consumidores es de vital importancia para el restaurante. Cada vez se presta más atención y se dedica más esfuerzo a asegurarse de que los platos se reciban calientes, que las recetas no se mezclen, que todo esté en su punto de humedad y textura —ni patatas empapadas ni pescado reseco—, que el empaquetado potencie el branding de la marca y que respete el medio ambiente tanto como sea posible.

Así, han emergido multitud de opciones de packaging para los negocios de hostelería, desde las opciones de alta calidad que permiten envíos a grandes distancias hasta los envases sostenibles, los cuales son reciclables o permiten su compostaje. Este abanico de opciones compone una de las tendencias que están cobrando más relevancia en el mercado de la movilidad para restaurantes: el empaquetado inteligente.

El empaquetado inteligente en la Nueva Hostelería

En lugar de suponer un envase genérico para todo uso, el empaquetado inteligente cumple funciones muy específicas que son más o menos adecuadas según el nicho que atienda el restaurante. Así, un envase térmico es más apropiado para la marca oriental que vende ramen, pero no tanto para el local de cocina saludable que se especializa en ensaladas y batidos vegetales.

Este mismo principio se extiende a todo el ecosistema de la restauración. ¿Cuál es el empaquetado que necesita realmente cada restaurante? La respuesta depende de múltiples factores: tipo de reparto, distancia de reparto y producto a repartir, entre otros.

En las siguientes secciones revisamos algunas de las apuestas más relevantes en el mundo del empaquetado inteligente para hostelería.

Higiene a través del envasado

La pandemia de SARS-CoV-2 ha provocado que el consumidor ponga especial énfasis en sus necesidades de seguridad alimentaria y, en general, sanitaria. Es por eso que algunos restaurantes han optado por implementar mobiliario técnico médico para la desinfección profunda de sus locales, como puedan ser las lámparas de luz ultravioleta.

Al hablar de higiene y empaquetado inteligente, nos referimos, por ejemplo, a los envases con superficies bactericidas. Se trata de un envasado capaz de aniquilar patógenos e impedir su proliferación gracias a la microestrucura de los materiales empleados para su fabricación.

Aunque los protocolos en el restaurante provén gran higiene y seguridad, siempre cabe la posibilidad de una contaminación cruzada. Más aún cuando la entrega pasa por múltiples manos antes de llegar al consumidor y, además, está expuesta a los microorganismos existentes en el trayecto.

Este tipo de empaquetado inteligente aporta una capa de protección adicional más que puede evitar intoxicaciones y problemas legales.

Por otra parte, algunos modelos de envases disponen de precintos de seguridad cuyo color o diseño cambia una vez se abren. Este sistema indica si la estanqueidad del envase se ha vulnerado en algún momento a causa de golpes, traqueteos o manipulaciones inadecuadas —ya sean deliberadas o no—.

Branding y diferenciación a través del empaquetado inteligente

La competición en el mercado del delivery es feroz. Cualquier pequeña diferenciación que el restaurante pueda lograr tiene un impacto positivo sobre el rendimiento económico del local. En consecuencia, el sector hostelero busca innovar a través del empaquetado inteligente.

La impresión por demanda (PoD) de envases específicos para la marca ha democratizado la posibilidad de usar técnicas mercadoténicas a través del packaging, algo a lo que antaño solo aspiraba la restauración organizada. Cada vez es más frecuente que las pequeñas cadenas de restauración y las marcas independientes puedan permitirse recurrir a esta solución, con el consiguiente refuerzo de la imagen de marca que logran así.

Por otra parte, el branding no es la única posibilidad que se destila de la impresión personalizada de envases. También es posible complementar el diseño con contenido adicional. Por ejemplo, un código QR bien colocado puede proveer al consumidor con información extra sobre la comida que ha pedido. Otra posibilidad es la de escanear el envase con una aplicación de realidad aumentada (AR) con otra finalidad; Swigr de Immertia permite escanear latas de cerveza para echar una partida a Space Invaders, por ejemplo.

Empaquetado inteligente y sostenibilidad

Estamos en plena era ecorresponsable. Son muchos los desafíos a los que la humanidad tiene que hacer frente en años venideros. Los restaurantes con grandes volúmenes de ventas para delivery lo tienen especialmente complicado, pues han de deshacerse de los plásticos de un solo uso que conforman los envases para reparto de comida a domicilio tradicionales.

Al mismo tiempo que la legislación local se hace cada vez más estricta a este respecto, las grandes operaciones de hostelería invierten en nuevos productos para su packaging. Un ejemplo son los envases compostables avanzados.

El empaquetado compostable habitual no puede convertirse en compost en casa, pese a lo que cree la mayoría de la población. Más bien al contrario: son necesarias instalaciones especiales donde estos materiales se pueden procesar como es debido. Esto podría cambiar en el futuro próximo, pues algunas soluciones más fáciles de degradar a nivel doméstico ya están llegando al mercado: es cuestión de tiempo que se popularicen.

Las necesidades en materia de cuidado del medio natural no harán sino aumentar en las próximas décadas por el caos climático y el colapso ecológico, así como las consecuencias imprevisibles que estos fenómenos pueda acarrear. El mercado de la movilidad, con un valor de mercado proyectado en más de un billón de dólares para 2030, estará en el punto de mira. Indagar con antelación si este empaquetado inteligente verde se adecúa al restaurante jugará en favor de la marca.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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