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Bobacino: self-order kiosk, kitchen robot and contactless payment by facial recognition

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The need to lower operating costs takes restaurants to a new level of automation. The robots they are making their way after years trying to penetrate the market. Casting robots, Like the ones of Kiwibot O Starship Technologies, they are already rolling in dozens of cities. Robot waiters are also available in a large number of locations, especially in Asia, but also in Spain, We saw him a few days ago with this news in the newspaper Información de Alicante; “Waitress robots in Alicante: This is how they work”, and also in Latin American countries.

Kitchen robots are the ones with the greatest implementation difficulties. Automata are good at executing predetermined actions repeatedly. These repetitive movements would be heavy, tired and even harmful to human workers. Robots can perform them more efficiently, accurate and cheap. Hence, very specific solutions begin to appear to tasks such as preparing a coffee., serve pasta, mix salads, dispatch bread, turn a hamburger steak or take care of the deep fryer area as we can see in the following video.

The latest specialized kitchen robot to hit the market is Bobacino, a fully automated vending machine that prepares one of the most popular drinks of the moment: the bubble teas, also known as pearl teas.

Automatic preparation of bobas

Taiwanese Flavored Sweet Tea Has Spread America Like Wildfire. The curious flavor of fruit syrup crossed with tapioca pearls has won the appreciation of the youngest. The places where you can taste this exquisite infusion proliferate in large cities.

Bobacino is robotics' answer to this trend. Machine, a creation of the eponymous company, aims to reduce the costs of bubble tea bars, mainly concentrated in the Atlantic and Pacific coast of the USA. UU., where wages are higher.

The company estimates that the global market for bubble tea will increase by more than 2000 million dollars in the next three years. With these forecasts, have had no hesitation when embarking on a project that has as its maximum beneficiaries the consumers millennials and generation Z.

The automated bar takes orders through a touch screen like any other self-order kiosk. It is then that he uses the robotic arms to prepare the pearl tea that the customer has requested.. By automating the entire process, the production cost of the drink is lower and the resulting quality higher. There are no human errors and items are prepared homogeneously, so that the consumer will always know what to expect from the machine.

The university campus, department store, airports and green spaces near office buildings are the hot spots that Bobacino has in his sights. With their master kitchen robot, they plan to serve young bubble tea lovers who frequent these crowded areas..

Investors have not been slow to see the potential of the idea. Embark Ventures, a funding group focused on disruptive technology, Y Wavemaker Labs They have already put money in for the Bobacino model to succeed.

Bobacino, promesas cumplidas

Con el dinero de los inversores, Bobacino no ha tardado en mejorar el prototipo funcional con el que trabajan. El primer paso ha sido colaborar con la start-up PopID para garantizar que los pagos contactless sean una parte integrada en el servicio dado por la máquina. El pasado 14 de septiembre, los portavoces de ambas compañías indicaron que habían entablado un acuerdo para que la app de PopID se implementase en el bar robotizado.

De esta forma, los usuarios de Bobacino pueden escoger la aplicación de la desarrolladora de software para realizar sus pagos. Durante el registro, la app escanea la cara del usuario. Una vez está almacenada en la base de datos de PopID, los clientes pueden identificarse en el kiosco de autopedido de Bobacino con su cara o incluso pagar.

El uso de la biometría como método de pago es especialmente interesante. El usuario solo tiene que enfocarse como cuando se saca un selfi. Basta con que apunte la cámara hacia sí mismo y tener un monedero digital asociado para que el cobro se efectúe de forma automática y sin ninguna fricción.

El uso de la biometría como método de pago es especialmente interesante. El usuario solo tiene que enfocarse como cuando se saca un selfi.

Aunque puede sonar un tanto complejo en un primer momento, esta solución no solo es para techies. Entre los usuarios millennials y de la generación Z a los que va destinado este robot de cocina es raro que haya desconocimiento en este campo, por lo que los desarrolladores de Bobacino no esperan problemas de adopción por esa parte.

Más problemáticos son las reticencias en materia de privacidad que pueden surgir al usar datos biométricos obtenidos a través de la herramienta de reconocimiento facial. En China, un país donde existe una cámara por cada siete habitantes, la desconfianza causada por el crédito social y la vigilancia estatal ha escalado a valores nunca antes vistos. Si bien la ética en el uso de estas funciones es muy diferente en Occidente, siempre cabe la posibilidad de que algún ataque informático pueda causar daños a los usuarios de PopID. Siendo así, es pronto para saber si los jóvenes consumidores se atreverán a tomar sus bobas por la cara.

Habrá que esperar hasta finales de año para ver si el robot de cocina que prepara té de perlas coge tracción. Actualmente Bobacino está recaudando fondos para sacar sus máquinas al mercado. Se acercan al millón de dólares en la plataforma StartEngine. Su meta es que los robots estén en el mercado antes de que inicie 2022. Será entonces cuando podremos estudiar la acogida real de este kiosco robotizado dotado de reconocimiento facial.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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