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Keys to our restaurant will not sink like the Titanic

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Today, again by zapping in front of my TV, I see yet again the revival of the award-winning film “Titanic”. I use this film and historical simile to address the issue of so many restaurants do not appreciate its internal crisis, unable to detect it early, as it happened then.

This "disease" is so widespread that even television has taken advantage of it, and there are countless programs in all languages, in which famous chefs, halfway between theatricality and reality, desmenuzan the whys of the infeasibility Restaurant visit.

Let's use the analogy of the Titanic, a formidable boat for its size, for his strength, it was very comfortable, agile and effective for the deeds that he would entrust. Many legends and mysteries have emerged about the tragedy This liner that according to its builders: "Not even God could sink”.

On the fifth day cruise happily enjoying the passage, socializing, having fun. He 14 April 1912, the Titanic received throughout the day up to seven radio warnings about the presence of icebergs in the area, but the radio was not operational. However the latest sign, proved fateful. Lookouts had no binoculars to spot obstacles and when they wanted to make this last warning was too late. Despite the efforts of the bridge to maneuver, the contradictory information of your captain, I did reverse the march of the propellers and sent divert the course, and the collision was inevitable.

As those skilled in the art, to make the turn, Captain should increase the feed rate to lessen the impact of the crash, or change gear helices while maintaining the same course to ram the ice with the bow speed and break the iceberg.

Nevertheless, simultaneously both maneuvers were contradictory. The Titanic hit the iceberg opening a huge hole, although at first nobody realized the seriousness of the matter. The force of impact alerted all passengers and although many looked out on deck to see what happened were not unaware of what was about to happen. Some even set out to play football with pieces of ice that fell on the deck while others continued their activities.

Al llenarse de agua los cinco primeros compartimentos, el barco se empezó a inclinar por la proa y el agua comenzó a verterse en la sexta y séptima galería. El segundo oficial inspeccionó el barco y dedujo que tendrían una hora, a lo sumo dos, antes de que el barco se hundiese. Sin embargo, a pesar de la contundencia de esa afirmación, la orden recibida fue otra y por eso se dedicó toda la energía a iluminar el barco mientras la orquesta seguía tocando, como si nada hubiese ocurrido.

Cómo evitar el hundimiento de nuestro restaurante

Este símil náutico podemos aplicarlo perfectamente a nuestro restaurante. Muchas actitudes son similares a las presentes en el hecho histórico narrado, al igual que hoy son coincidentes los informes que indican un agotamiento del modelo productivo de muchos negocios de restauración.

Como le ocurrió al Capitán Smith, si el restaurante no se especializa, si no mejora sus productos y servicios hacia otros de más alto valor añadido, si no innova y se desarrolla tecnológicamente, si no coopera, si no cuida sus recursos humanos, tendrá muy complicado seguir a flote.

Las Administraciones deben coordinar sus políticas con el entorno local, nacional y europeo. De lo contrario, la proa de la crisis se verá cada vez más y por muchos cohetes rojos que se envíen en señal de auxilio, si no hay respuesta, se agravará esta situación.

Si estas emergencias no llevan a la reacción y no se ejecutan acciones inmediatas de aplicación directa y coordinadas, no seguiremos el rumbo de la competitividad. Porque lo que sí es cierto es que el casco de la empresa en crisis no está para muchas más embestidas y difícilmente puede navegar en los nuevos océanos del mercado, cuando estaba acostumbrado sólo a moverse por la costa. Si el casco de la empresa no soporta muchos más golpes, si comienza el mismo a sufrir el desgaste de materiales o incluso ya está horadado, quizás sea demasiado tarde.

Navegantes o no, cuando veamos que nuestro barco en posición vertical, ya será muy difícil reflotarlo.

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Sobre el autor

Doctor en Economía y Director de la Escuela de Postgrado de la Universidad Europea de Valencia. Con dilatada experiencia en desarrollo e implantación de proyectos innovadores en empresas y organizaciones. Bajo un prisma competitivo y de innovación ha trabajado en la creación de nuevos productos y servicios, así como en formas más eficientes de gestionar un negocio y hacer que sea rentable.

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1 Comment

  1. Agapito Barroso on

    Con demasiada frecuencia, hace las veces de Titanic algo “tan simple” como no tener un diseño Independiente de las cocinas o diseñar por intuición, colocando las máquinas donde parece que es donde mejor están, pero sin darle importancia al ahorro energético, de inversión, de alimentos, sostenibilidad, etc. Faltas que ayudan a hundir a mas de 30.000 cada año.

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