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The new labor regulation stifles restaurants in New York

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The New York City Hospitality Alliance is a local lobby made up around a hundred dining located in the famous city guarded by the Statue of Liberty. It's about a pressure group representing its members before administrations.

In recent years a major campaign that has sustained this group has to do with the legalization of a delegation system cost customers not like a lot among politicians of the city.

Suffering for two years of continuous increases in wages in the restoration, Some owners start to feel suffocated by the pressures imposed artificially.

And we say artificially because that's exactly how have inflated earnings staff camaraderie, cleaning and customer service. Although the labor market has numerous stakeholders who see a benefit in going to work in some of these places for a lower amount, restorers can not give them because it would be breaking the laws requiring to pay a minimum hourly wage now stands at 8.65$.

The proposal of the group is simple, they want an extra charge 5% at meals, so that the cost of maintaining the workforce with a living wage is transferred to customers. However that is not possible in the present without incurring illegalities.

The panorama, already bad enough for professionals, It is about to get worse. In 2020 It is widespread in US. THE. a minimum wage 15$ and restaurants will have to adapt to. The adoption of these wages in the restoration would have a harmful effect on the labor market and economic fabric in many cities.

Activities would be especially hard hit as tourism, in the New York City is, As minimum, buoyant, even after the attack occurred in 11 September 2001; It is buyers with high purchasing power and urban environment lovers who see the city a world reference. New York is still home of shopping and metropolitan vanguardismo.

Thus, although groups as Fight for 15$, comprised mainly associated workers fast food outlets where tips are just and gala wage is really low, support the initiative. The reality is that when an overall view is sought the conflicting views are everywhere, permeating until the last of the charges present in a public house use, from the concierge, the valet if any, through each one of the professional food handlers, They transform and serve at the tables.

In mid-February a notable controversy was raging when announced the possibility that US restaurants. THE. acogiesen the European model in which the tips have no place, but the menu offers prices such that you can pay workers fairly and, in any case, It allows monetary awards to outstanding service; O, as an alternative, that Restaurant managers controlasen tips and repartiesen (o no) as appropriate juzgasen.

Some workers saw this as a great opportunity to get rid of sexism in camaraderie, professional cloistered in the kitchen who do not enjoy the chance to be rewarded for diners, problems to the state collection agencies, one from job insecurity. Others understood it as a direct heist pocket and a deterrent and weighed for those with little ability to differentiate local and attract a greater volume of business, seeing no benefits for their efforts and productivity.

Un problema enquistado que no obtiene respuesta de las autoridades

La situación comienza a ser crítica para muchos negocios de Nueva York. La alianza lleva esperando dos años a recibir una respuesta del ayuntamiento. Una respuesta que esperan que les permita obtener lo mejor de ambos mundos: ofrecer salarios altos a la vez que se espolea un servicio que anonade al consumidor y que propicie la concesión de propinas.

De momento, no les sonríe la suerte. A lo más que ha llegado el Departamento de Asuntos del Consumidor de la ciudad de Nueva York es a emitir un comunicado en el que dicen estar al tanto de la problemática, pero sin aportar una respuesta: “Reconocemos que la hostelería es una industria de vital importancia en Nueva York. Somos conscientes de la propuesta y todavía nos hemos posicionado respecto a la medida”.

Andrew Rigie, director ejecutivo de la NYC Hospitaly Alliance, le quitaba hierro a la petición indicando que “la ciudad de Nueva York, donde se encuentra probablemente el mercado de la restauración más competitivo del mundo, es el único lugar en el que no se permite incluir una tasa administrativa claramente estipulada”.

En la carta dirigida al alcalde de Blasio, firmada por Rigie y por negocios como 5Napkin Burger, Heartland Brewery, Felice, Hill Country, Épicerie Bouloud, Quality y Rare Bar & Grill; mostraba claramente el descontento de los profesionales. Entre los puntos calientes se incluían:

  • El salario suplementado con propinas se ha duplicado durante los últimos tres años.
  • El salario mínimo normal se ha incrementado un 71% en el mismo periodo.
  • El salario mínimo garantizado para los empleados exentos se ha multiplicado por 1.36 desde 2015.

Desde un conocimiento profundo del funcionamiento del ecosistema de la restauración, se advertía sobre la reducción de beneficios en los restaurantes y de la inminente destrucción de empleo a la que se ven abocados los dueños al tener que enfrentarse a semejantes dificultades, y que ya está acaeciendo.

Entre otras consecuencias preocupantes, Rigie señalaba:

  • La desaparición de camareros, chefs, pinches de cocina y otras posiciones acogidas a los salarios suplementados con propinas.
  • El aumento de los contratos con horario parcial y la reducción de jornadas en general.
  • La destrucción de empleo altamente remunerado.
  • El efecto restrictivo de las imposiciones económicas sobre los menús que se están tomando de forma desesperada para aumentar los márgenes de beneficio, y que van en detrimento de la calidad de los platos, del servicio y de la experiencia del usuario.
  • Cierre de restaurantes, a una velocidad cada vez mayor.
  • Aumento de los precios en los menús dentro de los límites marcados por la legislación, pero que sin embargo no cubren enteramente los gastos derivados del cumplimiento de las normas de empleo.
  • La entrada de los restaurantes en la lista de negocios inviables dentro de la metrópolis de Nueva York.

La carta concluía: “sr. alcalde, le urgimos a atender la voz de su comunidad local de restaurantes. Necesitamos el apoyo de nuestra ciudad ya. Gracias por tomar cartas en el asunto de forma inmediata”.

Se solicitaba una respuesta que, como ya se ha mencionado anteriormente, no está teniendo la premura que le hubiese gustado a la NYC Hospitality Alliance.

De momento, quedan dos años de ‘tregua’ hasta que las últimas consecuencias de esta escalada de los salarios en la restauración sean patentes, ¿se seguirán cerrando locales en los alrededores de la Gran Manzana o llegarán administración y empresas a un entendimiento? El tiempo lo dirá.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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