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Are restaurants turning into grocery stores?

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The need to innovate in order to maintain the restaurant's business volume has already caused the boundaries between food retail and restaurants to blur in the past, the coronavirus crisis has only accelerated this interesting process, which is one of the key elements to understand the model associated with New Hospitality that we shared with our readers a few months ago and that is being the backbone of most of our research.

We have seen how in the pre-pandemic era, some grocery stores suddenly implemented spaces for socialization. In some establishments, shelves and display cases are now accompanied by tables and chairs where guests can have a coffee, try a bite or have a full meal.

On the other hand, restaurants have intruded upon supermarkets by offering cooking ingredient kits and signature items, Like the roscones de reyes by Dabiz Muñoz that reaped great success in The English Court just a few weeks ago.

At other times there is even a strange collaboration, where restaurants sold through grocery stores their prepared dishes. Also in this section would those who have micro-local restaurants within large areas.

Nevertheless, the real stimulus for the turnover of existing restaurants is mobility; orders online service and home delivery of food products have changed the concept to be had from the restaurant. The closures, schedule restrictions and capacity limitations that have been established as measures to combat SARS-2 and COVID-19 have caused the delivery and the takeaway are an imperative need for the hotelier.

That is why some analysts are also studying how all these fronts intertwine to discover where restaurants are headed.

Jonathan Maze It is one of them, and the reality that emerges from their market analysis is that in the future restaurants will actually be food stores with a different mode of operation than the ones we currently know, or wholesale prepared food suppliers.

Maze's thesis emerges after studying how they are behaving restaurants and consumers today. It is increasingly common to see the diner is the customer of home delivery services and restaurants act as a supplier for them. On the other hand, the business on-premise o dentro del local has contracted and people prioritize buying food in supermarkets over visiting or ordering in a restaurant.

At the moment it seems that the number of catering businesses that base their business on this principle is minimal. Maze but stresses that half of consumers use third-party delivery services (Deliveroo, Just Eat, Grubhub, Uber Eats, etc.) and that one-third of the restaurants rely on them to improve their performance. These values ​​are far from diminishing, quite the contrary: the pandemic we are suffering has caused the adoption of delivery it disappears, implanting even among our elders.

The crux of the question lies precisely in whether restaurants will be able to perform economically in this new reality. The ideal model is not yet clear and whether professionals in the sector can profit from working as suppliers, but if you get, It is expected to be given a profound transformation of the market.

How can you start this movement? According to the analyst, we could be witnessing at this precise moment in the evolution of restaurants. As an example he proposes the case of Auntie Anne’s, a chain specializing in selling pretzels with a large number of establishments distributed by EE. UU., Middle East, Latin America, Southeast Asia and counted European countries such as Greece and Poland.

Recientemente, la cúpula directiva de Auntie Anne’s ha decidido que los pedidos para reparto a domicilio deben ser recogidos por los trabajadores de las empresas de reparto colaboradores en los establecimientos situados en los centros comerciales. De esta forma, además de centralizar el negocio móvil, el restaurante da un paso en la dirección que el modelo de la Nueva Hostelería prevé. La centralización de cocinas orientadas al negocio digital es una macrotendencia en 2021, tal y como ya comentamos pormenorizadamente en nuestro resumen de tendencias en la restauración para este año.

Los 6 objetivos claves de las cadenas de restaurantes para afrontar el 2021 con éxito

Por otro lado, otro indicador de que la idea se sostiene es que los modelos de reparto con flota propia parecen no funcionar para las cadenas de pequeño o mediano tamaño, tal como lo demuestran las últimas decisiones tomadas por algunas cadenas americanas, que pasan a un modelo híbrido mientras reducen paulatinamente su equipo de reparto asalariado.

Y es que es difícil hacer que funcione el modelo de flota propia, característico por ejemplo de grandes cadenas de pizzerías como Domino’s. En los últimos meses incluso Panera Bread se ha visto obligada a adoptar un modelo mixto para mantener su ritmo de crecimiento.

Está ocurriendo incluso dentro de nuestras fronteras: el The Egg Lab de Barcelona, especializado en brunch y recetas de huevo, cuenta ahora con repartidores propios que usan las técnicas de empaquetado propias que han desarrollado in-house.

En cualquier caso se desconoce la viabilidad del modelo a largo plazo. No se sabe durante cuánto tiempo más pueda aguantar Domino’s sin recurrir a los servicios de reparto de terceros. Otras cadenas de pizzerías como Papa John’s y Pizza Hut ya han tanteado las empresas repartidoras, y esto ha causado que Domino’s haya sufrido el embate. Las presiones para que se doblegue y renuncie a su modelo de flota propia son enormes.

La agresividad con la que se están comportando algunas de las empresas de reparto más conocidas apoya la tesis de los analistas. En su expansión, los restaurantes con los que colaboran salen a flote, mientras que quienes no se adaptan pierden cuota de mercado y pueden acabar en la bancarrota.

Si esta dinámica continúa en el futuro, es previsible que las empresas de reparto sean las que ofrezcan una interfaz para el cliente y que los restaurantes sean simples proveedores de alimentos, ya sean platos preparados o kits para cocinar, situación esta última que ya estamos viendo durante la crisis de coronavirus, cuando algunos restaurantes están haciendo las veces de tiendas de alimentación (pensemos en Noodlehaus por ejemplo).

La reducción gradual de los espacios destinados a los salones o mesas y el aumento de estanterías de recogida de pedidos para llevar en los restaurantes apuntan en esta dirección.

Si las nuevos hábitos siguen creciendo, los profesionales de los restaurantes tendrán cada vez menos control sobre sus relaciones con los clientes, dejándoles a merced de su servicio como proveedores de alimentos para las empresas de reparto, donde el aumento generalizado de los precios podría desembocar en una contracción de la demanda de los servicios de los restaurantes. Un hecho especialmente preocupante si tenemos en cuenta que mientras remite la crisis del coronavirus, el riesgo de una recesión económica se cierne sobre nosotros.

De ahí que las relaciones con los clientes y la propiedad de los datos de éstos sean de vital importancia hoy en día si es que el restaurante no desea operar como un proveedor de platos preparados en el futuro.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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