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Home delivery yes, but at any price?…New York limits fees to 15%

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Orders for delivery they are a great convenience and alternative for the customer, especially in times of pandemic. Proof of this is that this market segment continues to grow for more than a decade. And forecasts indicate that this will continue to be the case at least in 2022 Y 2023. However, like any service, food delivery at home comes with a cost, and this could be exceeding the acceptable limit.

A recent study carried out in the United Kingdom has shown that orders placed through delivery companies such as Just Eat, Uber Eats O Deliveroo it's almost ten euros more expensive on average; Or what is the same, a 23 % of the total amount is intended to cover the service provided by the distributors.

Although the price of the items that appear in the applications are not imposed by these companies, the restaurants, who are the ones who make the decisions on this matter, they must adapt the amount to compute the fees they are charged. The result is that the client accepts higher prices compared to those offered in the physical letters of the premises.

In the study, which analyzed the data of the three companies mentioned in the UK scope, Deliveroo turned out to be the most expensive. In your case, the extra cost shot up to 12.5 €; that is to say, a 31 % of the price per average consumption. Conversely, Just Eat had the tightest prices, just one 7 % greater than those found on-premise. In the middle, and close to Deliveroo values, Uber Eats is left with its extra cost slightly above € 10 (a quarter of the average amount in relative terms).

It should be taken into account that in this study the discount coupons offered by delivery companies were used to spur consumption on their platforms. In this way, only on one occasion did the reduction succeed in placing the price below those offered in the relevant restaurant.

The additional expense that food delivery orders entail on average pales in comparison to the more extreme cases. The researchers found in the section of takeaway of Deliveroo a restaurant where the difference between the price in the app and in the restaurant it was a 44 %, getting dangerously close to the € 20 difference. One wonders if this is reasonable.

The study has drawn attention to possible abusive practices that could be affecting British citizenship, as a 56 % of residents use these apps for both food orders and food purchases, a service that some of them offer; Uber Eats case, for example.

La organización de consumo responsable que se ha encargado de publicar la pesquisa, Which?, ha extraído interesantes conclusiones; sin embargo, parece difícil que se haga algo al respecto. La dependencia de los restaurantes con las empresas de reparto de comida está en máximos históricos después de los cuarenteneos, confinamientos, cierres y restricciones que ha traído la crisis del coronavirus consigo.

Aunque algunos importantes jugadores del sector han empezado a interesarse por un modelo de reparto híbrido, en el que se cuenta con una flota de repartidores en plantilla, esta opción queda lejos del alcance de las operaciones de hostelería de menor escala, las cuales se ven abocadas de forma inevitable a recurrir a Just Eat, Deliveroo, Uber Eats o, en España, también a Glovo.

La encuesta realizada entre 2000 socios de Which? sacó a relucir también que los consumidores británicos suelen experimentar problemas con el proceso de reparto. Uno de los problemas recurrentes fue la negativa por parte de las empresas repartidoras a realizar una devolución cuando surgía un altercado. Este es un derecho adquirido por ley para ingleses, escoceses, galeses y norirlandeses. En su lugar, los líderes del delivery suelen forzar cupones de descuento como compensación.

Esta realidad pone al consumidor en una posición complicada cuando quiere ejercer sus derechos. El restaurante y la empresa de reparto se pasan la bola sin que el problema se solucione. Adam French, experto en derechos del consumidor de Which?, sugirió a los usuarios de estas apps móviles que sean conscientes de estos riesgos al hacer sus pedidos.

Por su parte, vocales de Uber Eats y Deliveroo, en declaraciones para el tabloide británico The Sun, descargaron su responsabilidad sobre los restaurantes, incidiendo en que siempre prima la satisfacción del consumidor y que investigan estos altercados.

La ciudad de Nueva York, a través de su Ayuntamiento, ha aprobado un límite del 15 % como máximo en las tarifas de envío de delivery, a través del Consejo de la ciudad, este porcentaje se limitará a cada uno de los pedidos y será revisará cada dos años.

Esta medida entró en vigor en la ciudad de San Francisco en junio. Ya ha sido respondida con demandas por parte de las plataformas, lo que evidencia la batalla que los próximos meses vamos a asistir entre los gobiernos de las ciudades y las grandes plataformas de entrega a terceros, ya que el éxito o fracaso de esta medida en la Gran Manzana podría influir en otras ciudades importantes para que se adopten límites similares que puedan ayudar a los restaurantes con dificultades.

Así pues, es evidente que el servicio de reparto de comida a domicilio tiene un precio, no solo para el restaurante, sometido a las tarifas de las empresas con las que colabora, sino también para el cliente, que es quien en última instancia las paga.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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