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Are profitable occasional customers in restaurants?

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Summer comes to Spanish restaurants. And with this new season, local are filled with a large number of diners, tourists in, here or there, our geography or beyond the country's borders.

Diners coming cruise or plane, because they return to the land of their fathers and early years. Blest be the last, because they are the best prescribers in the history of gastronomic marketing, because they seek to return to its roots by "those flavors" that have accompanied them from early childhood.

For the latter matter who, what and where; if they are espetos and fish frito, salmorejo, Cooked, fabada, octopus, michirones, pan or spring onions. The procedure is the same, often accompanied by all his family and friends; they know that they consume more "glory" than any other dish at another time.

The result always will vary between two possibilities: the customer back to your hotel or vacation residence with feeling hopeless and sad, or leaving the ebullient and comforted establishment, loyal to the core and grateful for those moments of enjoyment of those who, think, He has managed to involve their children and heirs and, on the way, to your couple.

Is this a really profitable customer?

Many restaurants They wonder whether this is a really profitable customer, in which it is worth investing because it is an irregular customer, although again the following year, It will almost always eleven months or more without going through the door and therefore, without help pay the bills and staff salaries.

Obviously, this is not the case of restaurants of the most touristic and coastal areas, habituated to more flexible and engage their workforces and hours of sheer necessity of brutally adapt to seasonal demands, these establishments know that's what is and what will be the best. But others do not see it, They seek regularity and require a related clientele and stable again sit at their tables several times throughout the year.

For owners and managers of these establishments, We will list a series of reasons why this type of client, irregular but potentially very faithful, more profitable than you think.

Razones para mimar al parroquiano estacional

  1. Este cliente “retornado” viene poco; pero cuando viene no lo hace nunca solo, sino que lo hace con la familia y/o los amigos.
  2. Mira el precio; pero no lo hace tanto como un parroquiano habitual, no es esa su motivación principal.
  3. Cuando sale satisfecho y vuelve a “su entorno”, geográfico o de la índole que sea, recomienda, presume y vuelve a recomendar las magníficas veladas o almuerzos de los que ha disfrutado, dando todo lujo de detalles sobre los establecimientos en los que ha estado. Si además el establecimiento ha sido hábil como para conseguir en él un nuevo seguidor en Facebook o Instagram el nivel de prescripción se elevará a la enésima potencia.
  4. Condiciona a los demás con su recomendación; pero también se condiciona a sí mismo, “si he enviado a mi primo a comer allí, que al menos me conozcan”: con lo que vuelve a ir al establecimiento.
  5. Suele esperar algún tipo de deferencia o “recompensa” por esa fidelidad; recompensa que bien puede ser un agradecimiento virtual (y nada costoso para el establecimiento) pero que si se materializa en algo material le volverá a llevar a las mesas del restaurante.

Estas son solo 5 razones por las cuales estos clientes, a los que hay que saber detectar, porque no son meros comensales casuales y esporádicos, sino algo más; podríamos llamarlos “parroquianos intermitentes” o estacionales.

Y en este punto es donde los restaurantes deberán tomar una decisión, si valorar a estos “parroquianos intermitentes” como un tipo cliente y una parte de nuestro público objetivo al que dirigirnos; personas a las que animar a distancia y preparar su vuelta, de manera general a través de mensajes en las redes sociales o de forma personalizada mediante e-mails.

¿A caso no valen los datos de un formulario de contacto bien cumplimentado un pequeño descuento además del ínfimo esfuerzo de hacer uno o dos pequeños mailing al mes?

O bien puedes desechar la posibilidad de atraer de manera controlada a los “parroquianos intermitentes” y dejarlo todo al azar y a la buena memoria de estos clientes que, aunque se hayan llevado un gratísimo recuerdo, llevan sin pasar por el restaurante casi un año.

En resumidas cuentas, la decisión se ceñirá a lo que dicta el viejo dilema, “¿qué vale más, muchos que dan poco, o pocos que dan mucho?”. En un sector como el de la restauración tal vez debiéramos pensar que todos, los unos y los otros, son imprescindibles.

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Sobre el autor

Marketero empedernido. La vida me llevó de ida y de vuelta al Marketing, y terminé en el más social de todos, el Social Media. Adoro la Gastronomía y la Restauración: ¿por qué no hacer de ellos mi oficio? ¿Otras pasiones? Mis dos soles y el baloncesto

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