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La relation entre les restaurants et les entreprises de livraison de nourriture se refroidit

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crise coronavirus Il a non seulement apporté un rebond des personnes infectées, mais aussi une hausse des consommateurs qui préfèrent passer commande en ligne de la nourriture à votre restaurant préféré pour être livré en privé et en toute sécurité à votre domicile, sans s'exposer aux risques potentiels qui se cachent dans une salle à manger sur laquelle le restaurant n'a aucun contrôle.

Bien que cette situation puisse sembler positive à première vue, car cela se traduit directement par une augmentation du volume d'affaires dans le restaurant en des temps, pour ce secteur, ils se révèlent très compliqués, la réalité est une autre. De nombreux restaurants commencent à voir d'un mauvais œil l'énorme dépendance qu'ils ont à l'égard des sociétés de livraison à domicile et de gestion des commandes et des réservations..

des entreprises comme Postmates, par Dash, Juste manger, Uber Eats, Deliveroo et similaires ont été construits sur le principe de vouloir aider un secteur économique perpétuellement embourbé dans une situation de forte compétitivité et de marges bénéficiaires étroites. Une industrie facile à duper avec la promesse d'atteindre les masses et d'obtenir plus de trafic client.

Bien qu'il ne fait aucun doute que les sociétés de livraison de nourriture et de gestion des commandes ont respecté cette partie., rendant visibles de nombreux restaurants qui auparavant ne pouvaient pas projeter à leur public potentiel, tout doit être dit: atteindre ce point a eu un coût.

Le coût a été perte de contrôle sur les relations clients. Certains restaurants ne peuvent plus survivre sans recourir à livraison, à tel point que certains analystes du marché prédisent que l'avenir de la restauration va devenir fournisseurs en gros de plats cuisinés. Dans ce scénario, les restaurants seraient réduits aux cuisines (Cuisine noire) au service des entreprises de livraison, ils seraient les seuls à établir le contact avec le client final. Cela peut sembler une idéation lointaine, mais ce n'est pas si fou.

Pendant la pandémie, la situation a atteint un point d'ébullition. Les restaurants estimaient qu'ils ne contrôlaient pas la situation, et pour aggraver les choses, sa seule façon de gagner de l'argent était d'utiliser une partie des applications pour livraison sur le marché; applications mobiles qui, du point de vue de l'entrepreneur, engager d'énormes dépenses sous forme de frais. Des fois les commissions des sociétés de livraison ils atteignent le 40% du montant total facturé au dîner, une inefficacité qui ne peut être négligée.

Au plus fort de la crise, couverts par les protections sociales stipulées, certains restaurants ont décidé de fermer leurs portes et d'éteindre leur poêle au lieu de continuer à déposer de l'argent grâce aux commandes à emporter. C'est ce que nous avons vu dans certains journaux américains.

En el Pierogi Mountain nunca habían prestado especial atención a las comisiones de Grubhub, la principal compañía de delivery con la que trabajaban. No había porqué, el negocio iba viento en popa, siendo unos de los locales de moda de la ciudad. La popularidad cubría todos los costes. Pero cuando la cuarentena llegó, y con ella las restricciones para los negocios de hostelería, las cosas cambiaron sobremanera. De la noche a la mañana la única fuente de ingresos en el local era el negocio puramente digital que entraba a través de la app. Y con los salones cerrados y el personal en activo en mínimos, Grubhub se había convertido sin quererlo ni beberlo en el mayor gasto del restaurante.

El caso de Charlie Greene y Matt Majesky no es único. Giuseppe Badalamenti, dueño de la gastroneta Chicago Pizza Boss lanzaba el grito al cielo a través de su cuenta personal en Facebook. Las comisiones de Grubhub le dejaban apenas dinero suficiente para pagar los gastos de comida. Lo mismo hacía Spencer Warren, propietario de The Warren en Pittsburg (Pensilvania), en su restaurante con coctelería Grubhub estaba acaparando el 57% de los ingresos. Y desde Albuquerque (Nuevo México), Erin Wade de la cadena de restaurantes especializados en ensaladas Vinaigrette escribía una carta abierta a Matt Maloney, director ejecutivo de Grubhub, exponiendo todo lo que está mal con su compañía:

  • Comisiones abusivas y tarifas planas innecesarias
  • Incapacidad de generar nuevo tráfico de clientes
  • Pérdida del trato humano entre los profesionales de la restauración y el cliente final
  • Creación de webs clónicas con el afán de diluir la imagen digital del restaurante
  • Inclusión de menús en la app sin consentimiento del propietario del restaurante
  • Incapacidad para solucionar los problemas que surgen
  • Control sobre la información y hábitos de consumo de la clientela

El actual malestar deriva en gran medida de las dificultades por las que los propietarios están pasando para mantener a flote los negocios, pero también por la forma en la que las plataformas de delivery se han aprovechado para proponerse como los salvadores de los restaurantes durante la pandemia. Especialmente flagrante es el caso de Grubhub, que ha venido emitiendo una campaña publicitaria a gran escala para darse a conocer entre la población ahora que los pedidos para llevar están en boca de todos, y lo ha hecho mostrándose como el principal aliado de los restaurantes, cuando su modo de operación recuerda, siguiendo las palabras de Erin Wade, a la mafia.

El tiempo dirá hacia donde se inclina la balanza, pero lo que es ya una realidad es que los propietarios de los restaurantes han perdido confianza en las empresas de reparto durante esta pandemia. Como siempre comenta nuestro director, Diego Coquillat, el dato será el activo intangible más importante de los restaurantes en los próximos años, y las empresas de tecnología y de big data lo saben, e intentarán apoderarse de este en el mercado de los restaurantes para convertirse en los grandes líderes del sector.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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6 Comments

  1. Yo he empezado a hacer reparto a domicilio y la verdad es que algunas aplicaciones son abusivas y lo que veo es que controlan lo beneficios de tu cuenta,además de la opacidad de a la hora de ingresar todos los mese inventan algo nuevo para que vendas más pero son acciones que no nos benefician en nada.

    • Hola Pedro, en estas aplicaciones, para poder empezar a recibir pedidos, tienes que invertir dinero en publicidad para salir más arriba o sin hacer nada te caen pedidos? Tú trabajas tus redes sociales para generar más clientes y los diriges a las apps o también tienes alguna otra forma de vender que no sea con ellas. Has probado a hacer pedidos para recoger en el local a través e alguna app? me podrías recomendar alguna?

      • Llevo 4 años trabajado con el mismo restaurante chino, con moto propia de 125 , ahora han decidido pagarme 1,50 euros el pedido, este lejos o cerca, en 3 horas a veces hago 6 pedidos , podrían ser más pero el chino hace los que están cerca para ahorrarse, en Valencia 2021 , pablo,
        Agradezco que me digan que debo de hacer y si esta bien pagado. Gracias.

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