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New York transforme ses rues en un excellent restaurant

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Les limites de capacité auxquelles fait face le restaurants mettent souvent en question la viabilité de l'entreprise. Depuis le pandémie, L'une des plus grandes exigences du groupe de restauration a été la possibilité d'occuper des espaces publics afin que les mesures de distanciation sociale n'aient pas d'impact direct sur l'avenir de leurs entreprises..

Après de nombreuses négociations, est devenu une réalité à New York. Être l'un des grands affectés lors de la première vague, la ville dirigée par la Statue de la Liberté a bénéficié d'un reconditionnement de ses routes.

Foule de rues, les avenues et autres moyens de communication au sein de la métropole ont cessé d'être des espaces pour que les voitures deviennent une partie trépidante de la vie sociale new-yorkaise.

Le plan initial est convertir en permanence les parkings en extérieurs gérés par les restaurants. De cette façon Bill de Blasio, maire de la ville, vise à aider les restaurateurs qui traversent l'un des moments les plus compliqués de toute leur carrière professionnelle.

Selon les propos d'un porte-parole du gouvernement local, 10 000 les restaurants ont déjà choisi de participer à cette initiative. Fait qui montre l'énorme demande pour ce type de proposition. Du bureau du maire, il est théorisé que grâce à cette mesure, jusqu'à 100 000 emplois. D'une manière générale, un pour cent de la main-d'œuvre totale de la ville.

Bien qu'il n'ait pas encore été entièrement révélé comment le plan fonctionnera, certains des points les plus importants sont connus. Il convient de souligner ce qui suit:

  • Los restaurantes estarán totalmente autorizados para establecer mesas y espacios protegidos en la calle, incluyendo aceras y arcenes habilitados para tal efecto.
  • Los restaurantes tendrán la posibilidad de entablar acuerdos puntuales con los propietarios de tiendas adyacentes para extender su espacio más allá de la zona asignada a su fachada.
  • Los restaurantes podrán emplear calefactores en los espacios públicos donde estén operando. No se permitirá cualquier instrumento calefactor, los modelos aceptados tendrán que cumplir con una serie de exigencias en materia de consumo y seguridad que todavía no se han consensuado.
  • Los restaurantes serán objeto de las limitaciones de aforo vigentes en comedores cuando decidan cerrar los espacios exteriores con mamparas, paredes o cristales prefabricados. El gobierno de la ciudad ofrece así, efectivamente, dos modelos de negocio: uno más confortable pero con menor aforo disponible y otro expuesto a las condiciones climáticas (solo suavizadas por los calefactores y posibles carpas abiertas) sin tales limitaciones. Queda a juicio del hostelero qué vía repercute más beneficios en su caso concreto. Se podrá pasar de un modelo de negocio a otro a voluntad y sin necesidad de reportar a la alcaldía.

Actualmente 87 calles están operando de esta manera con motivo de la crisis del coronavirus. Se han convertido en un gran éxito, ejemplo para posteriores propuestas. Tanto es así que de Blasio ha movilizado a sus ediles para que se aprueben más calles, y que estas sean tomadas por el público, en vez de ocupadas por los coches, durante todo el año.

La medida ha devuelto el bullicio a las calles de Nueva York, ciudad que se había sumido en un estado de ánimo depresivo después de la dureza con la que fue golpeada en marzo y abril, cuando los cadáveres ocupaban grandes explanadas por no haber espacio suficiente en las morgues.

Además, el alcalde quiere blindar estas medidas frente a posibles cambios futuros en el gobierno local y por eso están buscando el apoyo de los grupos opositores. Quieren salvaguardar estos espacios para los negocios que crean una atmósfera social positiva de ahora en adelante.

Por eso, aunque de Blasio podría imponer estas medidas por decreto, se persigue un marco legal junto con el resto de partidos con representación en la ciudad para dotar al proyecto de continuidad a largo plazo. Algo que ha sido muy loado por los vocales del sector restauración, pues cualquier aporte de estabilidad y seguridad en su día a día es digno de aprecio en medio de una situación tan volátil como la causada por la crisis del coronavirus.

La Alianza hostelera de Nueva York ha calificado este plan como una «expansión increíblemente importante». Y añadía: «Las comidas en el exterior han cambiado el panorama de las calles de Nueva York para mejor y ha sido una línea de seguridad vital para millares de pequeños negocios y puestos de trabajo a lo largo de las cinco barriadas durante la crisis de la COVID-19». Después de loar las medidas, el comunicado de la asociación concluía: «es un gran avance para reconstruir una ciudad más fuerte, robusta y habitable».

Las alabanzas no solo llegaron desde las sociedades de empresarios, sino que los consumidores y las élites políticas también expresaron su agrado con las nuevas medidas ofrecidas. Sin embargo, los mayores propulsores de la idea son aquellos que desde hace años llevan defendiendo la recuperación de los espacios públicos por parte de los ciudadanos. De acuerdo a estos visionarios, el paradigma de la ciudad de Nueva York acaba de cambiar. Y lo ha hecho para mejor.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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