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La cadena de restaurantes Kajahu, un buen ejemplo de fusión entre gastronomía y tecnología digital

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Los factores diferenciadores que se usan en los restaurantes para ganar una ventaja competitiva son muy variados. Los locales con espectáculos o con experiencias únicas suelen llevar la delantera en este aspecto; así, los restaurantes temáticos rara vez ven sus salones sin abarrotar.

La tecnología digital y la robótica son otros dos de los reclamos que se usan para despuntar por encima de los negocios competidores locales. La transformación digital de los restaurantes ha traído consigo mejoras en los tiempos de espera y atención de los clientes, menús mejor adaptados a la clientela del local, y un nuevo abanico de opciones de entretenimiento y estimulación sensorial.

Justo de esta manera lo ve Balazs Rozsa, fundador de la cadena húngara de restaurantes Kajahu, que dio a conocer sus intenciones de entrar en el mundo de las franquicias por primera vez en la capital del país a finales de abril del presente año. Allí, la prensa que cubrió el evento de inauguración de la franquicia asistió en primicia a la presentación de las curiosas peculiaridades del local, que lleva en funcionamiento desde 2015.

Tecnología digital y entretenimiento multimedia en las mesas

Cuando el cliente llega al Kajahu puede que no le resulte evidente que la implantación tecnológica existente en el establecimiento supera por mucho lo visto en otros restaurantes. No obstante, el secreto se hace patente cuando el comensal toma asiento en una de las mesas, que llevan integradas pantallas táctiles desde las cuales pueden gestionar sus experiencia de usuario en el restaurante.

En vez de esperar a ser atendidos por el personal de camarería, los clientes puede tomar la iniciativa y realizar su comanda de manera digital. Solo tienen que usar las pantallas táctiles para navegar por el menú del Kajahu y seleccionar los ítems que quieren degustar en tan especial ocasión. Cuando el visitante está satisfecho con su pedido, solo tiene que confirmarlo y la comanda llega a la cocina; en breve los platos estarán listos para servir.

El comensal puede esperar usando las capacidades multimedia de estas tabletas integradas en las mesas. Desde allí pueden navegar por internet de manera cómoda, sencilla e intuitiva, pero más interesante es el sistema de comunicación entre mesas instalado, el cual permite conversar con el resto de comensales que se encuentren conectados al sistema dentro del local. Una forma perfecta para entretenerse, conocer gente y hacer nuevos amigos.

No todo está orientado a los adultos. El Kajahu recibe familias a menudo, y los más jóvenes también pueden distraerse viendo dibujos animados, resolviendo acertijos e interaccionando con alguno de los juegos con los que cuentan las tabletas.

Mejorar la experiencia de usuario no es lo único que consiguen las pantallas táctiles. Estas cumplen una doble función. Dado que el restaurante ofrece múltiples productos gastronómicos muy apreciados, el establecimiento cuenta también con una tienda de alimentación a la cual se puede acceder digitalmente desde las tabletas. Si los comensales han quedado sorprendidos por el sabor de alguno de los platos, ellos mismos pueden replicar la receta en casa si se animan a comprar los ingredientes necesarios en la tienda. De esta manera, el Kojahu potencia su volumen de negocio con una infrecuente combinación entre negocio de restauración y tienda de ultramarinos.

Instalaciones tradicionales junto a innovación en restauración

A las versátiles mesas digitales se unen una plétora de instalaciones habituales en los restaurantes de moda en Hungría. Budapest es bien conocida por sus locales chic, y Kajahu no iba a ser menos. Para ambientar el salón con las pistas de audio más modernas, cuentan con un área designada para el pinchadiscos. El DJ puede gestionar desde allí qué canciones suenan, adaptándose al humor y circunstancias predominantes en cada ocasión.

También hay una zona de juegos especialmente pensada para niños. Su propósito es evitar que los pequeños se queden pegados a las pantallas más tiempo del deseado. Allí tienen a su disposición todo el mobiliario típico de un parque interior: toboganes, columpios y balancines, entre otros. Los niños pueden pasarlo bien tras la sobremesa y los padres pueden disfrutar de un poco de libertad, ya que los infantes se encuentran en un entorno seguro y libre de peligros.

Más interesante es la apuesta por una zona de cocina designada para los propios comensales. Como si de una barbacoa en una zona de acampada se tratase, los visitantes tienen a sus disposición planchas donde cocinar los productos que hayan solicitado al Kajahu. Por inaudito que resulte que un restaurante haga cocinar a sus clientes, todo apunta a que es un gran añadido, pues espolea la socialización dentro de los confines del local.

Esta zona de cocina personal, conocida como You can cook, permite al restaurador potenciar su negocio aún más gracias a un curioso efecto: los que se animan a participar en la extravagante experiencia realizan pedidos de mayor importe.

Gastronomía, tecnología y restauración de la mano de Balazs Rozsa

Balazs Rozsa es todo un novato en el mundo de la restauración, pero esto no debe llevar a engaño.

El proyecto de la cadena de restaurantes Kajahu es ambicioso, pero no imposible para este restaurador novel con amplia experiencia empresarial previa. Rozsa, exbanquero en Londres, conoce bien los entresijos de las start-ups, qué lleva al éxito a un negocio, y la tesitura actual en la que se encuentran los restaurantes de todo el mundo; sujetos a la transformación digital, la implantación de la robótica y el cambio en los hábitos de consumo de los comensales fomentados por las empresas de reparto domiciliario de comida.

Es por ello que en la franquicia que dio a conocer durante la primavera se aúnan características de los diversos frentes que afectan al sector restauración.

Por supuesto, aunque la tecnología digital y la innovación en restauración tienen una fuerte presencia en sus establecimientos, la gastronomía y la comida son el verdadero centro en cualquier restaurante. Este aspecto también está profundamente cuidado en el caso del Kajahu.

Para elegir su carta hacen uso de los macrodatos para inferir cuáles son los platos más demandados. Las estadísticas han dictado que en la carta del Kajahu figuren ítems tan variopintos como pizzas, nachos, comida asiática, hamburguesas americanas, pasta y mucho más.

Y lejos de conformarse con el buen rendimiento de los dos locales que tienen en funcionamiento, Rozsa apunta que los ingresos actuales palidecen en comparación con los que pronostican para la próxima década, cuando toda la información recopilada a través de las tabletas instaladas en las mesas pueda ponerse en valor para optimizar el consumo dentro del local, lanzar promociones personalizadas y abalanzarse sobre el mundo de la ultrapersonalización, tan en boga últimamente.

Las sinergias entre gastronomía y tecnología estarán a la orden del día en los futuros establecimientos de Kajahu.

Expansión de la franquicia

Actualmente Kajahu solo tiene dos locales en Hungría, pero la franquicia ya ha llamado la atención de muchos y la expansión internacional comenzará en breve. Austria es el segundo país que contará con la presencia de la cadena, pero luego vendrán muchos más. Por lo menos 83 más, que son los locales para los que un franquiciado maestro ha obtenido licencia. Todos ellos se encontrarán en países de Europa del Este: Chequia, Eslovaquia, Polonia…

Las grandes ciudades serán el principal objetivo de Rozsa. Londres verá la inauguración de un Kajahu en 2020, y en España se prevé que lleguen en 2021. De acuerdo a las declaraciones de Thierry Rousset, director de expansión internacional de Kajahu, la llegada de los restaurantes tecnológicos del restaurador húngaro tendrá lugar primero en Madrid y Barcelona, y desde allí se extenderán por las grandes ciudades (todas aquellas con más de 350 000 habitantes son susceptibles de albergar un local franquiciado) hasta disponer de unos 40 establecimientos distribuidos por toda la geografía española.

Los responsables de Kajahu están todavía en fase de planificación en el caso de España, pues aún no ha aparecido un candidato a franquiciado maestro con las capacidades que se estiman necesarias para gestionar de forma eficiente y productiva los locales. Además, la inversión inicial necesaria no es peccata minuta: se sitúa en torno a medio millón de euros por local.

Veremos si el plan a tres años para entrar en los mercados de España, Rusia, Francia, Alemania e Italia tienen éxito. Si es así, el Kajahu podría convertirse en otro elemento distintivo del entramado de restaurantes que componen el sector restauración en nuestro país.

Sobre el autor

Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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