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La clase media china se pasa a la dieta vegana

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El equilibrio de la vida en el planeta Tierra es muy delicado. Un aumento de la población humana conlleva un aumento del consumo de proteínas. Un incremento de la ganadería intensiva capaz de saciar esta demanda conlleva un incremento del suelo empleado en granjas. La conversión de ingentes extensiones de bosques y junglas silvestres en suelo agroganadero conlleva un ingente esfuerzo humano en zonas salvajes y en condiciones precarias. Y es justo en estas circunstancias donde la interacción con la fauna, la flora y la gea natural hace aflorar nuevas enfermedades. Esta es la historia de la aparición del coronavirus.

Las pandemias, las hambrunas y el descontrol climático son calamidades muy relacionadas con la ganadería. El desequilibrio ecológico, las ineficiencias alimentarias y las emisiones de dióxido de carbono son los vehículos que desembocan en ellas. Es por ello que la clase media de China está empezando a abrazar el veganismo. Los hábitos de consumo entre la población acomodada cambian a gran velocidad.

Los restaurantes no han tardado en percatarse de esta mudanza en el comportamiento de los consumidores. El segmento demográfico afectado conforma el grueso de la clientela de Kentucky Fried Chicken (KFC) en China. Para adaptarse a la nueva demanda los envases de la compañía en Hangzhou (Zhejiang) son reciclables y los nuggets de pollo que se sirven en el establecimiento no contienen traza del animal, son completamente de origen vegetal.

Tradicionalmente el consumo diario de productos cárnicos porcinos se ha visto como una demostración de riqueza. China consume la mitad de la carne de cerdo producida en todo el planeta y mueve un mercado de 70 millardos de euros en productos cárnicos. Ahora, lentamente, la población comienza a interesarse por una dieta más verde.

El cambio se da principalmente en las grandes metrópolis del gigante asiático. Allí opera VegeRadar, una iniciativa de cartografiado que ha compilado un listado exhaustivo de restaurantes veganos y vegetarianos. Los usuarios del sistema pueden disfrutar así de alternativas de origen vegetal a la carne que venían consumiendo de forma cotidiana: «Se agradece el cambio», comenta Yun Fanwei, un joven residente en Shanghái.

El cambio en los hábitos de consumo no es espontáneo. En 2016 el gobierno chino delineó nuevas directrices con el objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono que generan anualmente. Su objetivo era reducir el consumo de carne en un 50% ya que entre la década de los sesenta y la actualidad este se había disparado casi un 1000% en su población. Un promedio que escalaba de 5 a 48 kilos por persona y año en cinco décadas.

Para que el mensaje calase en la población se llegó a contratar al actor y gobernador de California Arnold Schwarzenegger y al director James Cameron, conocido por sagas como Terminator y Avatar. La idea era limitar la ingesta de carne a 75 gramos al día. Algo que no lograron pero que ahora, gracias al veganismo y a los sustitutos vegetales de la carne, están más cerca de alcanzar.

En 2020 se discutió en el gobierno chino la necesidad de invertir más en alternativas a la carne. El vanguardista debate incidía sobre la conveniencia de establecer regulación de forma temprana y espolear a los emprendedores chinos para que se abalanzaran sobre este marcado.

KFC fue uno de los primeros restaurantes en reaccionar al cambio de discurso político. Le siguieron Burger King, que desde hace poco ofrece la Impossible Whopper, y Starbucks, cuyas cafeterías se han aliado con Beyond Meat para ofrecer pasta, fajitas y ensaladas libres de proteína de origen animal.

Entre los proveedores de alimentación también ha habido movimientos. Unilever, Cargill y Nestlé han exportado sustitutos vegetales a China en los últimos años. Pero desde 2018 también las empresas autóctonas han sabido ver el potencial del incipiente veganismo que se extiende por el país como la pólvora.

OmniMeat ha entablado una relación comercial con McDonald’s para ofrecer su producto estrella, OmniPork, después de cosechar gran éxito en los supermercados de Hong Kong. El interés por la alternativa vegetal al cerdo es tal que ya ha llegado a Europa. Asociado a Veganuary, el producto puede adquirirse en Reino Unido. Las expectativas de expansión de OmniMeat pasan por 13 países.

No es la única empresa local que se ha sumado a la innovación. La dieta vegana cuenta con nuevos defensores en Z-Rou, Starfield y Zhenmeat. Las dos primeras marcas producen un sustituto de origen vegetal a la carne picada. Por su parte, Zhenmeat apuesta por la variedad y cuenta con análogos vegetales a la ternera, el cerdo y los cangrejos de río.

Los directores ejecutivos de estas dos compañías reconocen los cambios de opinión en la población china. Sus conciudadanos comienzan a hacer un esfuerzo monetario para acceder a opciones más saludables y responsables con el medio ambiente. La tendencia es aún tímida, pero está presente. Con eso basta, según Franklin Yao «el interés está ahí y China aprende rápido».

El veganismo podría ser el comienzo de una China más sostenible.

Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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