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La robótica para restauración se acelera durante la crisis del coronavirus

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Aunque son muchos los profesionales del sector que han intentado sacar adelante restaurantes automatizados basados en robótica, de momento nadie ha cosechado un gran éxito que pueda ser referenciado como un punto de inflexión en el sector.

Por ahora las soluciones de robótica para restauración se cuentan con los dedos de la mano, y pese a que el crecimiento en su aplicación no cesa, es todavía muy lento. Más aún si ponemos nuestros ojos fuera del sureste de Asia o EE. UU., pues lejos de allí la implantación es mucho menor.

Sin embargo, los tiempos difíciles que ha traído el coronavirus consigo han sido un buen caldo de cultivo para este tipo de negocios. Algunas marcas reconocidas en el mundo de la restauración organizada han dado su primer paso hacia la robotización de sus cadenas. Prueba de ello puede ser, por ejemplo, el proyecto piloto que ha inaugurado recientemente Kentucky Fried Chicken en la ciudad de Moscú (Rusia): un establecimiento donde el único trabajador humano es el gerente.

No es el único local que ha abierto las puertas recientemente con trabajadores robóticos. En Toronto (Canadá) el restaurante Box’d es otro de los estandartes de la robotización en el sector restauración.

No obstante, la apuesta del Box’d, regentado por Mohamad Fakih, es peculiar en cuanto a su propuesta. Lejos de pretender automatizar todos los procesos para minimizar el número de personas trabajando en el local, su objetivo es mejorar la experiencia de usuario y la atención a los clientes de una forma innovadora.

Gracias al ahorro en materia de salarios que obtiene el local al hacer uso de robots, el negocio se puede permitir contratar personal altamente cualificado y dotado de la mejor formación para que reciba, guíe, siente, recomiende y atienda a los visitantes que pasan por el futurista establecimiento. De esta manera, los clientes reciben una experiencia VIP a precio de saldo.

Según Fakih, la razón por la que ningún restaurante robotizado ha conseguido gran fama en los últimos años se debe a que, una vez satisfecha la curiosidad de los visitantes, estos restaurantes ofrecen un servicio más bien pobre. Al concentrarse en la parte técnica del negocio, han perdido contacto con el valor humano aportado por la plantilla.

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Así, en el Box’d sigue habiendo recepcionistas y cocineros. Aunque sus atribuciones han cambiado. Quienes han desaparecido son los camareros.

Cuando un cliente llega al restaurante, es difícil percibir en primera instancia que el restaurante está altamente automatizado. Esta idea comienza a calar cuando las personas que se sientan a comer a la mesa tienen que hacer su pedido. Para comunicar su comanda, los visitantes del Box’d han de emplear una app móvil propia de la casa. Con ella pueden seleccionar los platos que desean que compongan su menú. La carta no es muy extensa, Fakih ha reducido el número de opciones disponibles a las más demandadas para que la interfaz no sea farragosa.

La orden llega a la cocina a de modo telemático, sin que haya interacción entre trabajadores. De esta forma se eliminan desplazamientos y contactos innecesarios, lo cual contribuye tanto a reducir los tiempos de atención (y por ende a mejorar la experiencia de usuario de los comensales) como a observar las normas de distanciamiento social impuestas por la administración durante la pandemia para combatir los casos de COVID-19 en la región.

No es lo único que se logra al automatizar este sencillo proceso a través de la app móvil de Box’d. Al remitir de forma digital el pedido el número de errores humanos que tienen lugar es mucho menor.

Pero la verdadera joya de la automatización en este restaurante no es el sistema de comunicación entre mesas y cocina. Donde de verdad brilla el proyecto de Fakih es cuando la comida, ya preparada y emplatada por los chefs, se introduce en una taquilla automatizada identificada mediante códigos QR.

Esta taquilla permite que la comida llegue de forma rápida a las mesas. Tan pronto como el pedido está listo, varias pantallas distribuidas por el comedor indican que la comida está lista para ser recogida. Es entonces cuando el comensal puede ir con su código QR a recoger sus platos. Acto seguido regresará a su mesa para degustar las delicias que se preparan en este restaurante especializado en productos frescos y comidas saludables con un toque de Oriente Medio.

En cierto modo, la apuesta de Box’d se basa en una evolución lógica de las máquinas expendedoras que vemos a diario en calles, centros comerciales y estaciones de transporte. La única diferencia es que las taquillas del Box’d guardan platos de alta calidad preparadas por chefs expertos, y que el restaurante ofrece un ambiente perfecto, higiénico y seguro para disfrutar de comidas sabrosas y saludables como diversas variedades exóticas de humus, ensaladas libanesas o sirias (fattush y tabbule respectivamente), o mujaddara trufada.

El proyecto, nacido en plena crisis del coronavirus, ha tenido un gran recibimiento incluso entre los trabajadores. Y es que en el Box’d se ha contratado a más personal del que correspondería si no contase con la taquilla robotizada. La clave está en el valor añadido que aporta el personal, que es mayor en el servicio de atención y en la cocina que en las tareas de camarería.

Tal y como se han desarrollado los primeros meses de operación, Fakih está convencido de que Box’d es un nuevo éxito dentro de la línea Paramount Fine Foods. De acuerdo a su visión de negocio, sus únicos competidores son las empresas de reparto domiciliario de comida, y estas están desbordadas con motivo del aumento de pedidos para llevar que ha tenido lugar desde el confinamiento. Parece que el futuro le sonríe.

Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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