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Las apps de las empresas de reparto de comida a domicilio son una brecha de privacidad

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En la era de la información no hay ningún activo intangible tan valioso como los datos personales. Poder segmentar nuestra audiencia, conocer el perfil de nuestra clientela y personalizar nuestros servicios hosteleros acordemente es algo tremendamente positivo para el rendimiento económico de nuestro restaurante.

No obstante, cuando se coopera con compañías de reparto de comida a domicilio a menudo se pierde el control sobre esta información. El hostelero cede estos datos en pos de un mayor tráfico de clientela y de un volumen de negocio incrementado.

Por desgracia, un reciente estudio de pCloud, un proveedor de servicios de almacenamiento en la nube con buenas características de seguridad, pone de manifiesto que los clientes suelen ser los que salen perdiendo cuando la información personal es compilada por las empresas de reparto.

Si un usuario acepta los términos y condiciones del servicio está dando el visto bueno a que su información sea recopilada y compartida. Nombre, apellidos, sexo, edad, domicilio, hábitos de conexión, hábitos de navegación, historial de visitas, horarios, ubicación… Cada fragmento de información cuenta para hacer una base de macrodatos potente con la que depurar los métodos de venta.

Este comportamiento no es exclusivo de las aplicaciones de las empresas de reparto de comida a domicilio. De acuerdo con los resultados de pCloud, el 52% de las apps móviles pecan en este sentido.

Aunque las redes sociales son el principal sospechoso, las empresas de reparto de comida a domicilio se sitúan en segundo lugar. Instagram, Facebook y LinkedIn ocupan el podio, e inmediatamente las persigue Uber Eats. Deliveroo, Too Good To Go y Doordash también aparecen en el top 50 de EE. UU.

Se trata de la norma entre las aplicaciones de este segmento. Las únicas excepciones a la regla son las apps móviles de My McDonald’s, Jus Eat y Grubhub, que mantienen sus actividades de recopilación de información exclusivamente para fines propios.

Pese a ello, el volumen de datos que compilan es elevado. Grubhub recoge el 64% de los datos cedidos por el usuario. Uber Eats el 57%. Too Good To Go queda más rezagado con tan solo un 36%. Yelp ni siquiera llega al 30% de los datos colectados, su afán por reunir la información personal de los usuarios se sitúa en torno al 29%.

Ni siquiera el modo en el que está información se recoge es igual. Mientras que Grubhub analiza hasta el contenido generado por sus usuarios, Too Good To Go tan solo atiende a los datos de ubicación, contacto, compras, identificación y uso de datos móviles. La estrategia de la app móvil destinada a combatir el desperdicio de comida en los restaurantes es mucho menos invasiva que las apps ideadas para reservas y pedidos online.

El caso es tan flagrante que pCloud no ha tenido miramientos al declarar que tanto Grubhub como Uber Eats se encuentran entre las aplicaciones menos respetuosas con la privacidad de sus usuarios. Los datos internos recogidos luego se usan para mostrar cansinos anuncios personalizados de productos que seguramente el consumidor no desee volver a adquirir a corto plazo.

En el lado opuesto del espectro se encuentran aplicaciones modernas como la mensajería instantánea segura de Signal, la nueva red social especializada en audios Clubhouse o incluso Shop, una app móvil que guía a los compradores hacia tiendas donde dispongan del producto que buscan.

Entre las 102 aplicaciones investigadas 6 tienen relación con el mundo de los restaurantes y la hostelería. El trabajo presentado por pCloud se ha realizado con la información  de la Apple Store, disponible desde hace poco gracias a las etiquetas de privacidad de Apple. Estas etiquetas, visibles en pantalla para los usuarios antes de que realicen la descarga de una app móvil, clasifican las posibles brechas en nuestra información personal en 14 categorías.

De esta forma Apple pretende mejorar el servicio que ofrecen las aplicaciones a sus usuarios, incluidas aquellas que se destinan al reparto de comida a domicilio o las reservas de mesa en los restaurantes.

Es poco probable que una medida como esta tenga el efecto deseado pues la ventaja competitiva que obtienen las compañías responsables al vender los datos o mejorar sus ventas mediante sistemas de mercadotecnia digital más eficientes opacan por completo las recompensas que obtendrían la mejorar la experiencia de usuario percibida por los clientes.

Por ello es recomendable que cuando se utilicen estas apps móviles como consumidor se tenga en mente en todo momento qué información desea compartirse y cuál no.

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Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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