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Las calles de las ciudades se convierten en las nuevas salas de los restaurantes

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España, al igual que otros muchos países, comienzan a disfrutar de unas temperaturas que hacen que permanecer en la calle disfrutando de una terraza sea todo un privilegio, y más, si tenemos en cuenta, los más de 60 días que llevamos confinados, y sin realizar este hábito tan propio de la cultura latina.

Hace tan solo unas horas, el Ayuntamiento de Barcelona, anunciaba que hasta 3.500 bares y restaurantes sin terraza, podrán tener excepcionalmente esta posibilidad hasta final de año, recordemos que este ente había sido un gran detractor de las terrazas en la Ciudad Condal, y que esta iniciativa tiene un impacto directo y muy positivo en el sector.

Todo parece indicar, que el cierre de calles, el aprovechamiento de carriles de circulación y de zonas reservadas para estacionamientos pueda convertirse en esos espacios tan necesitados por los restaurantes en estos momentos, afectados por una limitación en su aforo y que con en este plan de ayuda al sector se le permita alcanzar unos ratios de capacidad que le acerquen a la rentabilidad.

En la ciudad de Córdoba, sin ir más lejos, el decreto para la reapertura de terrazas de establecimientos de hostelería y restauración durante el estado de alarma y mientras dure la crisis sanitaria, estudiará el permiso para ampliar espacios para terrazas en solares privados o calzadas de las calles.

En otras ciudades tan dispares como Vilnius o Nueva York están habilitando calles y espacios públicos para expandir la capacidad de los restaurantes, siempre manteniendo las medidas de seguridad que todos los negocios deben de incluir.

Algunos de estas ciudades, van a permitir cenar al aire libre, tomar un café en la terraza o incluso habilitar lugares en las plazas donde los clientes puedan disfrutar de estos espacios, en definitiva, asignar áreas públicas que hasta ahora habían estado destinadas a otras funciones y que, en breve, podrían incluir mesas de restaurantes.

El alcalde de Nueva York, anunció hace unos días, que destinará más de 60 km de calles en este mes de mayo para peatones y ciclistas, y que la ciudad podría tener más de 150 km sin automóviles en los próximos días. También comentó que los restaurantes de la ciudad podrían tener ventajas al permitir ampliar sus áreas de comedor a zonas al aire libre y sin la necesidad de sacar una licencia extra.

Además algunos científicos y profesores, como es el caso de Alan Penn, miembro del grupo asesor científico del gobierno inglés para emergencias, aseguro que aquellos que quieran estar al aire libre, el riesgo de contraer el virus será menor, en concreto comentó “que la ciencia sugiere que estar a la luz del sol, con buena ventilación, son elementos altamente protectores contra la transmisión del virus”. Algunos otros científicos, de acuerdo con estas manifestaciones, abogan por pasar más tiempo al aire libre, donde es menos probable que el virus sobreviva, ya que es más probable que las personas puedan contraer la infección en espacios cerrados que comparten con otras personas, donde la ventilación sea deficiente y se tocan las mismas superficies. El virus es menos capaz de sobrevivir en superficies externas a la luz solar, ya que los rayos UV dañan su material genético.

Es necesario indicar, para concluir este artículo, que todas estas medidas deben de estar en equilibrio y garantizar la convivencia entre los vecinos y los negocios de hostelería, donde debe de existir colaboración y comprensión por ambas partes que permitan a los vecinos continuar con su vida con absoluta normalidad y a los restaurantes poder resarcirse de los terribles daños que está causando esta pandemia.

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Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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