Smiley face

Las máquinas expendedoras de alimentos basadas en robótica proliferan durante la crisis del coronavirus

0

La llegada del coronavirus y la nueva realidad a la que nos enfrentamos a diario, en la que el distanciamiento social y las normas higiénicas tienen una notable presencia, han provocado que las modalidades de venta en las que no interviene personal, o lo hace mínimamente, estén cobrando mayor relevancia. Así ocurre con las opciones de delivery, tanto los pedidos para llevar como aquellos para takeaway han experimentado un importante surgimiento en volumen; y otras vías, como los carriles drive-thru, también han salido beneficiados.

Tanto en el entorno directo de los restaurantes como en aquellos puntos de las ciudades donde se suelen dar congregaciones habituales de personas (centros de educación, complejos tecnológicos o industriales, centros comerciales, zonas de ocio, estadios y similares) también se está observando un aumento notable de la cantidad de máquinas expendedoras de alimentos operativas.

Estos aparatos llevan formando parte del mobiliario de la ciudad desde hace mucho tiempo. ¿Qué urbe o pueblo no tiene una máquina expendedora de bebidas frías, de golosinas o aperitivos salados? Ahora la complejidad de estas máquinas está siendo llevada a un nuevo nivel gracias a la robótica para restauración.

Ya hemos visto aplicaciones de los robots en este tipo de circunstancias en el pasado. Máquinas expendedoras que ofrecen pan recién horneado, otras que usan brazos robóticos para preparar cafés de especialidad y surtidos de pastas selectas, y un largo etcétera de casos. En resumidas cuentas, las posibilidades de estos equipos son prácticamente ilimitadas.

Uno de los últimos modelos en aparecer en el mercado es Sally, un sistema desarrollado por la start-up tecnológica Chowbotics especializada en la creación de este tipo de robots que tiene sede en Hayward (California, EE. UU.).

A primera vista el mecanismo no es nada de otro mundo. Varios cilindros con dispensadores rotativos contienen los ingredientes necesarios para preparar ensaladas a gusto del consumidor. El cliente selecciona la composición de su plato y la máquina mezcla la lechuga cortada, los tomates, el atún y cualquier otro ingrediente elegido, en la bandeja que posteriormente se entrega.

La máquina expendedora es tremendamente versátil y puede configurarse para que las ensaladas no siempre sean iguales. Así se pueden usar productos de temporada según la estación del año en la que se esté, o de acuerdo a la disponibilidad de las hortalizas en el mercado. Del mismo modo, los restaurantes y marcas que quieran diferenciarse de otros negocios rivales que también empleen el sistema pueden hacerlo sin problema integrando sus recetas originales, únicas e inimitables. Por lo tanto, la máquina expendedora basada en robótica no tiene por qué degradar el devenir del restaurante, sino que puede ser un activo importante para reforzarlo.

La crisis del coronavirus ha hecho que lo que se veía como una estrategia a largo plazo ahora se considere un as en la manga a la hora de sobrevivir a las vicisitudes económicas que la pandemia ha traído consigo. Por eso en Chowbotics se han apresurado en preparar este sistema: saben que muchos consumidores recelan de la idea de asistir a un comedor e interactuar con otras personas, pero la comodidad de recibir una comida recién hecha sigue estando ahí y es difícil ignorarla cuando es un robot el único que manipula los alimentos.

Gracias a las anteriores experiencias en el desarrollo de robots para restaurantes, Chowbotics ha podido completar este modelo en tiempo récord. Así, Sally, la máquina expendedora robotizada que prepara ensaladas frescas, se une a otros equipos vendidos por la compañía tecnológica, aquellos que venden capuccinos, cruasanes recién sacados del horno o boles de ramen bien calientes.

El presidente de la compañía, Rick Wilmer, comenta que la demanda por el sistema ha subido exponencialmente durante el primer embate de la pandemia. Los principales interesados son los hospitales y las tiendas de alimentación que cuentan con estantes de comida preparada in situ y que ahora han prescindido de estos productos para evitar problemas con la administración gubernamental.

Con un precio de venta de 35 000 dólares, la aparente simplicidad de Sally es engañosa pues hace uso de las últimas novedades en materia de robótica y emplea sensores de última generación que permiten a la máquina expendedora cortar de forma precisa alimentos delicados sin que estos se malogren. Un claro ejemplo es el mango maduro que si no se manipula con cuidado puede aplastarse. Sally prepara finas rodajas de mango o cualquier otro producto si es que eso es lo que se le solicita.

En Chowbotics decidieron desarrollar esta máquina para cubrir un nicho desatendido, al mismo tiempo que se respondía a una de las mayores inquietudes de la población respecto a las máquinas expendedoras de comida: el hecho de que suelen vender productos poco saludables, con alto contenido calórico, de grasas saturadas, de sal o de azúcares refinados.

De esta manera la empresa emergente de Hayward entra en el mercado de las ensaladas. Pero al mismo tiempo muchos otros están buscando hacerse un hueco en el segmento de la venta de alimentos automatizada. Es por ejemplo el caso del Wittern Group, que lleva más de dos décadas en el negocio de las máquinas expendedoras y donde, aunque consideran que el mercado de la alimentación tiene poco margen para el crecimiento, últimamente observan una transición de la máquina expendedora tradicional a los sistemas de control de dispensación.

De la misma forma lo ven en Yo-Kai Express, otro de los rivales de Chowbotics. Para ellos estos robots capaces de preparar y dispensar comidas, bebidas, aperitivos y otros son soluciones autónomas para restaurantes, haciendo referencia implícita a que no hay substitución sino complementación respecto a los servicios que históricamente se venían ofreciendo en los comedores de los restaurantes.

Justo sobre este hecho hace hincapié el analista de tecnología para restauración de Spoon, Chris Albrecht. Las máquinas expendedoras basadas en robótica no pueden ni pretenden desplazar a los restaurantes, están pensadas específicamente para suplirlos en aquellos lugares donde no tienen cabida. De esta forma el restaurante que cuente con dichas máquinas puede expandirse y ocupar nuevos espacios que previamente no podía alcanzar.

En todo caso, aunque estos robots con capacidades básicas pueden ser una gran ayuda para superar las dificultades económicas impuestas por la crisis del coronavirus, están todavía lejos de tener las prestaciones necesarias para poder ofrecer recetas más complejas, por lo que su uso no está indicado en todos los casos, solo en aquellos donde la simplicidad de la comida invite a ello.

Lo que sí es cierto, es que la comunidad médica de los hospitales donde se han instalado máquinas como Sally han emitido opiniones positivas. Algunos señalan que las ensaladas se preparan con medidas higiénicas superiores a aquellas que se verían en un restaurante, y que además, al cerrar herméticamente la comida preparada, el riesgo de contaminación por patógenos y la oxidación de los alimentos se minimizan. Otros han incidido en que las ensaladas son una opción muy saludable poco habitual en las máquinas expendedoras y que esto supone un paso en la buena dirección a la hora de luchar contra la obesidad, otra pandemia del mundo moderno.

Todo apunta a que este tipo de máquinas serán cada vez más comunes, y más que elementos individuales, deben entenderse como una extensión de las marcas y restaurantes que las gestionan.

Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

Suscríbete

Deja un comentario