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Los nuevos kioscos de autopedido con reconocimiento facial ofrecen recomendaciones personalizadas a los clientes recurrentes

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Un nuevo restaurante de comida rápida especializado en hamburguesas y ubicado Oviedo mantiene un escrutinio celoso sobre los comensales que visitan el local usando un sistema de reconocimiento facial que a primera vista resulta invisible para el usuario.

Parece ciencia ficción, pero la realidad es que está pasando allí y ahora. No obstante, los asturianos pueden estar tranquilos, lejos de ser una hamburguesería ovetense el BurgerFi está situado en el pueblo homónimo sito en Florida (EE. UU.).

Trasladamos así las preocupaciones en materia de privacidad a los ciudadanos del sureste estadounidense. Algunos de los cuales, adelantamos, no están muy contentos.

La biometría y el reconocimiento facial son tecnologías en auge en todos los sectores. Y como de costumbre, la industria de la restauración no va a ser una excepción.

Ello no quiere decir que esté libre de crítica. Es un momento delicado para desarrollar e implementar estas innovaciones para restaurantes, especialmente si se tiene en consideración la carta pública firmada por 3100 empleados de Google que pedían a Sundar Pichai que abandonase el Proyecto Maven, enfocado en la creación de drones de uso militar capaces de interpretar vídeo e identificar personas y objetos mediante IA y aprendizaje de máquina profundo.

Aunque las posibles aplicaciones puedan ahuyentar a unos y espantar a otros, muchas otras compañías como Facebook, Amazon o Apple ya usan estas tecnologías de forma extensiva; es decir, no le ponen muchos peros. Al fin y al cabo, los cuchillos sirven para cortar carne, pero mal empleados pueden matar. Lo mismo ocurre con cualquier otra invención, por este motivo las limitaciones deben imponerse en el modo de uso, no en el concepto en sí.

BurgerFi es una franquicia de pequeño tamaño, con 106 locales en la actualidad, pero cuentan con un modelo de negocio claro y con muchas ganas de crecer. Es por eso que no han mostrado ninguna indecisión a la hora de adoptar la tecnología.

Los clientes que han pasado por el local de Stone Hill Plaza (Oviedo) ya han podido ser partícipes de la prueba piloto. Las hamburguesas gourmet de alta calidad, seña de identidad de la cadena, quedan ahora en segundo plano.

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La comidilla entre los corrillos que se forman en torno a las mesas y en los pasillos del local son los kioscos de autopedido dotados de un sistema de reconocimiento facial que identifica a los comensales que ya han visitado el establecimiento con anterioridad y les presenta en pantalla una serie de recomendaciones personalizadas basadas en su historial de consumiciones.

Con esta novedad se espera amortizar más rápidamente la inversión que supone este tipo de mobiliario electrónico en los restaurantes de comida rápida. El nuevo kiosco de autopedido acelera cada comanda evitando que un gran número de usuarios tengan que navegar por todo el menú para elegir los artículos que desean recibir en su bandeja. El tiempo de espera para que el siguiente pedido sea ejecutado se minimiza también gracias a la ausencia de errores que haya que corregir.

En cualquier caso el método no es perfecto: hay que contar con la clientela que prefiere ir degustando las diversas opciones existentes en el local. Y en el BurgerFi, con sus hamburguesas de autor, no son pocos.

Es innegable que los tiempos entre pedidos se han reducido, y que un mismo kiosco puede dar abasto a una mayor cantidad de clientes sin que estos lleguen a formar colas.

Los primeros detractores de la idea no se han hecho esperar, eso también es innegable. Y su desagrado se basa en las inquietudes en materia de privacidad que suscitan estos dispositivos y que ya mencionábamos al principio.

Caleb Hayward, un ciudadano de Oviedo es uno de ellos. Durante la visita de la televisión local WFTV 9, expresó su consternación de la siguiente manera: «Elegiría no usarlo. Sí, creo que no deberían tenerlo».

Por suerte para BurgerFi, Caleb es solo una de las personas que conforman la extensa clientela con la que cuentan en local de Stone Hill Plaza. Una clientela que ha crecido de forma notable durante las primeras semanas de funcionamiento por el simple hecho de contar con esta tecnología, hasta ahora inaudita para muchos.

Y es que un gran número de curiosos se acercan a la hamburguesería para ver con sus propios ojos el aparato que solo conocían, seguramente, por haber escuchado comentarios de allegados o rumores en el aire.

Además, desde gerencia aseguran que no hay qué temer. Aunque el panel nos observe, los datos quedan entre él y el usuario. Daryl Bauer, el propietario, se atrevía incluso a bromear respecto al tema: «Hay una advertencia expresa informando de que no usamos la información de forma alguna. O sea, ya sabes, no la estamos vendiendo en la dark web».

Tal vez no haya conexión con la dark web, pero sí que resulta una auténtica caja de Pandora.

Los kioscos de autopedido han dado mucho que hablar durante la segunda mitad de 2018, principalmente por la adopción masiva que está llevando a cabo McDonald’s con ellos, la cual, a ojos de algunos trabajadores mal pagados, es solo un intento de deshacerse de ellos y automatizar aún más un subsector que depende fuertemente de la tecnología y que cada día prescinde más de los trabajadores humanos.

Así pues, existiendo margen para aumentar la eficiencia en los procesos que tienen lugar en las hamburgueserías, es solo cuestión de tiempo que la exitosa prueba de campo del BurgerFi trascienda no solo las paredes del restaurante de Oviedo, sino las fronteras imaginarias que separan franquicias.

Sobre el autor

Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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