Los robots de reparto de Uber Eats toman las calles de Miami

La robótica promete automatizar los restaurantes del futuro a un nuevo nivel. Los robots de cocina, robots de camarería y robots de reparto eliminarán tareas repetitivas y liberarán el tiempo de los empleados para que lo dediquen a trabajos que aporten más valor al negocio.

Entre las distintas funciones que pueden cumplir los robots, el reparto de comida a domicilio se postula como el que más rápido será conquistado por los autómatas. Para empezar, las tareas de reparto son impropias del restaurante. Aunque algunas cadenas de restauración organizada tienen sus propias flotas, como es el caso de Domino’s Pizza, la mayoría de negocios de hostelería que ofrecen reparto de comida a domicilio realizan sus entregas a través de terceros.

Uber Eats es una de estas empresas especializadas, junto a competidores como DoorDash, Deliveroo, Just Eat o Glovo, por mencionar algunas. Para adelantarse a sus rivales, en la pasada conferencia Get/Go, Uber Eats anunció que comenzaría a usar robots de reparto para llevar los pedidos a los consumidores. Ese proyecto piloto es ahora una realidad.

Uber Eats y Cartken

Para esta primera experiencia con robots de reparto, Uber Eats ha entablado una colaboración con Cartken. Cartken es una start-up tecnológica de tamaño medio con cuatro años de historia. Fundada en 2019 en Oakland (California, EE. UU.) por ex ingenieros de Google, se dedican al desarrollo de sistemas robóticos.

Los robots rodantes de Cartken son similares a los de otros jugadores del segmento, como Kiwibot o Starship Technologies. Se trata de autómatas rodantes con tres ejes de ruedas. El chásis bajo soporta un receptáculo en forma de cesta que se destapa por arriba. Al frente porta sensores para detectar obstáculos en su camino. Atrás, una bandera marca su posición para evitar accidentes. En general, su aspecto es robusto y estable; algo muy positivo, pues el consumidor quiere tener la certeza de que su pedido llegará en perfecto estado.

A diferencia de otras pruebas, estos sistemas ya circulan por las aceras de Dedeland, un área del condado de Miami-Dede. Si todo va bien, expandirán el servicio por toda la ciudad y, posteriormente, por otros lugares de la geografía estadounidense. Todavía es pronto para saber si superarán el test. Otros modelos han presentado dificultades a la hora de vadear los imprevistos diarios que se suceden en las ciudades. En los campus han trabajado bien, pero fuera de ellos se han quedado atorados en la nieve, han sido arrollados por otros vehículos e incluso han sido el objetivo de los vándalos.

Prestaciones del robot de reparto de Cartken

Los robots de reparto brillan en los trayectos cortos. Su uso está pensado para realizar el último tramo hasta el punto de entrega. De hecho, en alguna ocasión se han utilizado vehículos autónomos para portar estos robots, encargándose el coche de las grandes distancias y los robots de la milla final.

Por el contrario, los ingenieros de Cartken quieren que su sistema funcione tanto en distancias cortas como en las largas. Tal vez de ahí su look algo más esbelto. En cualquier caso, de momento solo pueden discurrir por las aceras y lo hacen más lentos que los peatones.

El vehículo es eléctrico, tiene capacidad para unos doce kilogramos y autonomía para varios kilómetros. Además, llevan integrado un rudimentario mecanismo para sobrepasar obstáculos como bordillos, un avance que otros sistemas no tienen.

Por desgracia, los bordillos serán el menor de los problemas en la gran explanada que es Florida: harían mejor contando con algún protocolo antiataques que los proteja de los floridenses conflictivos que, por el meme «Florida Man», son un problema bien conocido. Veremos cómo capean el temporal.

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