Únete al CLUB DE INNOVACIÓN PARA RESTAURANTES más grande del mundo

Los terminales punto de venta táctiles de los restaurantes no pasan la prueba del algodón

0

La suciedad que acumulan algunas de nuestras pertenencias más habituales es aterradoramente sorprendente. Hace unos años el periódico Time ponía de manifiesto que los teléfonos móviles estaban poblados por una flora bacteriana hasta 10 veces más populosa que la existente en el asiento del inodoro.

¿Cuándo fue la última vez que lavaste tu teléfono? ¿Y tu váter? Mientras que nuestros aseos están sometidos a un plan de limpieza estricto, nuestros teléfonos dan cobijo a millones de agentes infecciosos. El único consuelo es que son nuestros propios gérmenes, pues el móvil es un utensilio que se suele gestionar con privacidad.

En el caso de los artículos que se manosean a conciencia y, para más inri, se usan de forma comunal, el problema pasa de un plano meramente interesante a uno preocupante. ¿Pueden ser estos objetos un vector de enfermedades?

En el caso de los establecimientos de restauración tradicionalmente se han temido las cartas. Manipuladas sin mucho cuidado por los comensales y a menudo olvidadas por el personal de limpieza responsable del local, han sido muchos los estudios que han demostrado cómo los menús ponían en entredicho la higiene en los restaurantes.

Uno del BCC (Basque Culinary Center), publicado en la revista científica Journal of Food: Microbiology, Safety & Hygiene con el título ‘Pathogen persistence in restaurant menus: comparison between materials’ ponía nombre a dos de los bichos que pululaban por las cartas. En concreto una bacteria fecal, la Escherichia coli, y un estafilococo infeccioso y resistente a la desinfección, el Staphylococcus aureus.

No obstante, el objetivo del estudio no era la detección de los microorganismos, sino dilucidar qué medio es superior para la ejecución de las cartas: ¿laminado plástico o papel? Para aquellos locales que aún no estén embebidos en el espíritu de la transformación digital de los restaurantes que moldea la industria en el siglo XXI, les interesará saber que el papel es claramente superior, las bacterias que habitan sobre este material muestran una tasa de supervivencia muy baja pocas horas tras la invasión.

Para todos aquellos establecimientos que estén intentando sustituir los gastos periódicos derivados de la impresión de los menús (por remodelación, deterioro o extravío) y la minimización del tiempo que el personal dedica al reparto y recogida de los mismos, el problema no desaparece sino que se traslada a los terminales punto de venta táctiles que se adueñan del escenario de la restauración en la actualidad.

Los TPV táctiles son uno de los buques insignia de la transformación digital de los restaurantes. A menudo ubicuos en los establecimientos de las mayores franquicias de comida rápida, estos aparatos se extienden ahora a otros restaurantes en forma de tabletas o kioscos. Pero hay algo que todos estos formatos tienen en común, toda una marabunta de comensales acaban tocando las pantallas al cabo del día.

Si bien, por un lado, estos métodos ofrecen un aumento de la eficiencia y de la precisión, es innegable que también suponen un talón de Aquiles para la higiene en los restaurantes. Muchas de estas pantallas táctiles pasan de manos de los clientes a las del personal, y aquí tiene lugar la contaminación cruzada de los alimentos.

Para empeorar la situación, a ojos de los inspectores de sanidad, los gérmenes que trae la clientela al local son responsabilidad de la administración del establecimiento. Por ello, al igual que el protocolo de limpieza en la cocina se ejecuta a raja tabla, también es necesario atender los TPV y menús en tableta de forma adecuada; no solo para cumplir con la normativa en materia de seguridad alimentaria, salubridad e higiene en la restauración, sino también porque estos puestos son una extensión de la propia imagen del local, y mostrar que se cuidan con esmero proyecta una sensación positiva cara al consumidor, haciendo ver que el restaurador se preocupa por el bienestar de sus comensales.

Directrices para desinfectar correctamente los puntos de venta táctiles

  1. Realizar una limpieza exhaustiva de todo el entorno. No hay nada más desagradable que los restos de comida en la pantalla, las huellas engrasadas y similares. El personal de cocina y los camareros también pueden necesitar hacer uso de los TPV. Además de una higiene personal impecable, hay que mantener todo el entorno de trabajo prístino para evitar manchar la pantalla con restos adheridos a la ropa, herramientas o persona.
  2. Establecer una periodicidad para las labores de limpieza. Debe contarse con un horario adaptado al volumen de clientes recibido en cada momento. Este plan de acción debe garantizar que las pantallas estén limpias y el equipo esté presentable.
  3. Realizar las labores de acuerdo a las peculiaridades del aparato. No se puede lavar un termina punto de venta táctil con abundante agua, ni siquiera con paños empapados, pues por lo general estos equipos no son estancos. Para evitar averías y que los kioscos queden fuera de servicio por negligencia durante la limpieza, es conveniente observar las recomendaciones del fabricante. Estas varían según la marca y por ello se hacen constar en el manual del TPV, leer con detenimiento este librillo es el primer paso para no cometer un error garrafal. Si no se dispone del libro de instrucciones, las recomendaciones generales incluyen desconectar los aparatos de la red, usar un trapo seco primero, aplicar una cantidad muy reducida de agua destilada y secar concienzudamente.

Existen muchos artículos especializados para la limpieza de las pantallas táctiles. Merece la pena familiarizarse con ítems como las toallitas desinfectantes Windex Electronic Wipes, ideales para erradicar gérmenes en aparatos electrónicos; el paño Microfiber Teraglove, que presenta la ventaja de ocupar poco espacio para su almacenamiento; o el conjunto de desinfectante más kit de microfibras Tech Armor.

Un cóctel adecuado de equipo de limpieza, concienciación con el problema y plan de acción contra el mismo es el que puede llevar a que tu restaurante pase la prueba del algodón, una prueba que cada cliente realiza al hacer swipe con su dedo sobre el terminal punto de venta táctil.

Los terminales punto de venta táctiles de los restaurantes no pasan la prueba del algodón
5 (100%) 1 vote

Sobre el autor

Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

Suscríbete

Deja un comentario