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Nueva York declara la guerra a las pajitas de plástico desechables

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A las tentativas de prohibición de los plásticos desechables de la Unión Europea se une ahora una nueva campaña que está empezando a calar en EE.UU. La ciudad en la que nacen las tendencias estadounidenses, Nueva York, ha determinado la eliminación de las pajitas de plástico desechables que se usan para tomar refrescos o cafés mientras se está en tránsito o simplemente para aparentar ser más chic sorbiendo del utensilio a la vez que se busca la instantánea poser.

En el pasado, ya habían existido iniciativas que pretendían incorporar este artículo a las opciones de consumo sostenible disponibles en el mercado. Una de las más sonadas fue la creación de las pajitas comestibles, cortesía de Loliware, una empresa afincada también en el entorno de la Gran Manzana. Gracias al uso de ingredientes derivados de las algas y saborizantes, lograron crear un producto funcional y fácil de eliminar.

El activismo antipajitas siempre ha defendido que las pajitas de plástico son totalmente innecesarias. Y mientras algunos continúan utilizándolas por capricho, llegan a las oficinas los informes sobre kilométricas balsas flotantes de residuos plásticos a la deriva ubicados en numerosas partes de nuestros mares, y hechos entristecedores que como que, en apenas tres décadas, las poblaciones de peces que habitan los océanos tendrían menor número que las piezas de plástico vertidas en los mismos.

La necesidad de reducción de los residuos plásticos que generamos es crítica. Solo en EE. UU. se tiran a la basura 500 millones de pajitas cada día; o lo que es lo mismo, 5.500 toneladas de plástico diarias.

Campañas como el “Septiembre sin pajitas” tuvieron un gran grado de penetración en la sociedad. Lo mismo puede decirse del reto #StopSucking. O de la lucha realizada día a día por Lonely Whale Foundation a través de la campaña Strawless Ocean.

El ruido que ha generado la sociedad respecto a este problema por fin ha llegado hasta los organismos de gobierno.

Los primeros en verse afectados serán los espacios públicos. Según el borrador que han presentado los ediles, esto afectará a estadios, bares, restaurantes, cafeterías y food trucks.

De salir adelante, el proyecto de ley no solo prohibiría el uso de pajitas, las varillas que se utilizan para agitar el café también están en el punto de mira. Además, el cambio legislativo supondría un magnífico antecedente desde el cual potenciar el consumo sostenible y la reducción de los residuos plásticos en la alimentación y en los locales hosteleros y de restauración.

Seattle, Malibú y el Reino Unido, líderes de la lucha contra las pajitas

Nueva York pretende así seguir la estela dejada por otras ciudades como Seattle y Malibú que ya han prohibido el uso de las pajitas de plástico, o de países como Reino Unido donde tampoco es posible encontrar ya este tipo de adminículo plástico.

Incluso allí donde no se obliga al abandono del ítem, comienzan a aparecer movimientos que estimulan este futuro.

Durante la última semana de mayo, los accionistas de McDonalds votaron sobre este mismo asunto. ¿Prohibir su utilización o continuar empleando pajitas? Se impuso con un vasto margen la decisión de seguir ofreciendo pajitas en sus productos (el porcentaje de votos que las rechazaron no llego ni al ocho por ciento). No obstante, aunque la idea no prosperara, el simple hecho de que se discuta es un avance. Para aquellos más comprometidos con el medio ambiente es un augurio de que en algún momento, McDonalds dejará de distribuir 95 millones de pajitas desechables al día (datos aproximados cedidos por SumOfUs).

No hay por qué desanimarse. La sostenibilidad en la restauración llega poco a poco. Por cada mala noticia como la de la afamada franquicia de comida rápida, existen varias nuevas que despejan el horizonte a un porvenir más limpio y libre de desperdicios. De hecho, las apps contra el desperdicio en restaurantes están en pleno avance. Asunto del que ya hemos dado buena cuenta en este periódico.

Es el caso de la campaña de la Wildlife Conservation Society conocida como Give a Sip, gracias a la cual ya se ha convencido a más de 60 negocios neoyorquinos para que dejen de usar pajitas de plástico, y entre los colaboradores se encuentran empresas tan destacadas como Eataly, Sixty Hotels y un buen número de restaurantes de renombre.

Y además de aquellos que se dejan convencer, están los que rebosan convicción. Es el caso de Bon Appétit, una cadena de restauración y servicios relacionados que dejará de utilizar las pajitas de plástico en las 1.000 cafeterías que componen su entramado empresarial, red de establecimientos que se expande por 33 de los 50 estados de EE. UU. En vez de abandonar por completo las pajitas, como han hecho algunos otros locales, ellos comenzarán a usar pajitas de papel a partir de septiembre de 2019.

El principal impulsor del cambio en la metrópolis por antonomasia de la costa atlántica de EE.UU. es Rafael L. Espinal Jr., un demócrata del barrio de Brooklyn. En sus comparecencias frente a la prensa ha realizado las siguientes confesiones: “He ido concienciándome progresivamente sobre el impacto que los plásticos de un solo uso tienen para nuestros océanos y para el medio natural. A lo largo de los últimos años comencé a fijarme en los plásticos de un solo uso que podemos eliminar sin causar un impacto severo en las vidas cotidianas de los neoyorquinos. Las pajitas de plástico resultan ser uno de esos productos”.

También pedía a los ciudadanos de la urbe que aceptasen que las pajitas de plástico son un lujo. La realidad es que son completamente prescindibles.

Alternativas para los negocios de restauración

Los establecimientos que dependan de las pajitas de plástico tendrían, en caso de que la ley quede aprobada, hasta 2020 para deshacerse de estos artículos desechables. Entre las alternativas que pueden acoger los responsables de los negocios y que contribuirían a la sostenibilidad en la restauración están:

  • Las pajitas comestibles hechas de cereal (similares a la pasta) o de derivados ficológicos (de textura gomosa parecida al agar).
  • Las pajitas reusables hechas con silicona hipoalergénica, cerámica, vidrio o metal; las cuales permiten el lavado de las mismas igual que con cualquier otro elemento de la vajilla o de la cubertería.
  • Las pajitas de madera o papel, que si bien también son desechables, tienen un menor impacto sobre el medio natural.
  • Las pajitas personalizadas y personales, para uso propio del comprador allá donde lo desee.

Existe un problema y existen soluciones. Ahora lo único que resta es voluntad política y de conservación de la naturaleza para solventar uno de los grandes desafíos del siglo XXI: La contaminación por residuos plásticos que asola nuestro planeta.

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Sobre el autor

Redacción

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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