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Taquillas inteligentes para el reparto de comida a domicilio sin contacto

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El cierre de negocios durante los momentos más duros de la pandemia, unido a un final de primavera y verano atípico en lo que a afluencia de clientela en los restaurantes respecta, ha puesto un gran nivel de estrés sobre un sector que ya de por sí lucha a diario para salir adelante.

Por ello, los profesionales de estos negocios están explorando cualquier posibilidad para mejorar su servicio de cara a una población reticente a visitar aglomeraciones de personas, como pueden ser terrazas, barras de bar o salas de restaurantes. Uno de los frentes que más interés están suscitando en los meses posteriores a la primera oleada del SARS-CoV-2 es el mercado de la movilidad o delivery, como ya hemos comentando ampliamente en este periódico digital.

En España hay varios grandes operadores dentro de este nicho, cada vez con mayor volumen de mercado. Algunas de las compañías que destacan aquí son Uber Eats, Just Eat, Deliveroo o Glovo. Otras empresas apuestan por tener flotas de repartidores asalariadas, algo muy típico en algunas cadenas de comida rápida.

Ahora bien, aunque los consumidores españoles tienen un gran abanico de opciones a la hora de pedir comida para que se la lleven a su casa, esto no siempre es ideal, al fin y al cabo es imposible una verdadera experiencia sin contacto si el repartidor tiene que entregar en mano la comanda al cliente final.

Para remediar este escenario, algunas compañías de reparto domiciliario de comida se apresuraron a fomentar la entrega en la puerta de casa, sin necesidad de que el comensal tuviera que interactuar con el personal de reparto. La idea fue copiada directamente a algunas compañías postales privadas que estaban realizando sus labores cotidianas de esta manera, hablando en todo caso a través de la puerta, con esta cerrada, con el destinatario (por ejemplo para apuntar el número de documento nacional de identidad).

Otra de las soluciones que aparecieron de forma temprana dada su enorme simplicidad y sencillez de implantación fue la recogida en acera. Aunque no se trata de una opción puramente contactless, la persona que hacía el pedido para takeaway no tenía que entrar en la tienda, y por ende estaba más protegida contra cualquier potencial contagio de coronavirus que se pudiera dar dentro del establecimiento, donde además de las personas que trabajan allí se encuentran también clientes cuyo estado de salud es desconocido.

Estas primeras opciones proliferaron durante las primeras semanas de la pandemia, pero ahora que ya ha pasado un tiempo, comienzan a surgir propuestas más elaboradas, basadas en tecnologías innovadoras, que permitirían un reparto de comida a domicilio de forma más controlada, ordenada y segura.

Uno de los lanzamientos que mayor expectación ha generado ha sido la taquilla inteligente de Koloni. Presentada en Chicago (EE. UU.) el 6 de mayo con el nombre de Smart Locker, este compartimento bloqueable limita el riesgo de contagio en el reparto de cualquier tipo de artículo, incluida comida.

Se trata de un estante ejecutado en marquetería metálica que se puede instalar sobre un poste o anclado a una pared. La envolvente es robusta y resistente ante cualquier tipo de agresión, ya sean inclemencias meteorológicas, golpes accidentales o ataques deliberados para intentar acceder a los bienes alojados en el interior, los cuales pueden verse gracias al panel frontal de metacrilato.

La taquilla inteligente funciona de forma totalmente automática y sin contacto. El repartidor no tiene que tocar el Smart Lock, y el destinatario tampoco. El sistema se abre gracias a un software vinculado con una app que controla cuándo se debe desbloquear la puerta.

La taquilla inteligente se puede usar de varias maneras. Los restaurantes que cuenten con un volumen de negocio notable en el mercado de la movilidad pueden usar el Smart Lock para evitar que los repartidores accedan al interior del local. De este modo, los repartidores usarán la app para recoger el pedido que tienen que transportar, reduciendo ineficiencias temporales en la recogida en tienda y minimizando los tiempos de entrega. Del mismo modo, al identificar automáticamente el pedido, se eliminan posibles errores humanos, lo cual a su vez repercute en una mayor satisfacción del comensal y una experiencia de usuario superior.

Por otra parte, las taquillas se pueden instalar en puntos estratégicos de la ciudad, entradas a complejos residenciales y urbanizaciones, o en el exterior del restaurante en cuestión para que el cliente pueda recoger la comida por su cuenta sin tener que entrar en contacto con el personal de ningún negocio o servicio. En este caso es el cliente final el que usa la app móvil para conseguir acceso al interior de la taquilla.

Koloni es una empresa con una larga trayectoria en soluciones de economía compartida y mobiliario urbano, habiendo desarrollado puntos de intercambio de bicicletas, aparcamientos inteligentes y otras soluciones para el día a día de la urbe interconectada del futuro. El Smart Lock es solo un paso más en esa dirección, una suerte de consigna automatizada para artículos entregados en régimen de delivery.

Con la taquilla inteligente ya en el mercado, ahora Koloni está entablando relaciones con negocios locales en Chicago, resto de EE. UU. e incluso en el resto del mundo, para expandir una idea que, a todas luces, ayudará a minimizar el número de contagios de coronavirus y además permitirá recuperar en parte la confianza del consumidor, algo especialmente importante en estos momentos.

Kyle Shecker, cofundador de la empresa, indica que esta solución contactless devuelve el control a los restaurantes en estas circunstancias delicadas en las que la normativa aplicable al sector es voluble, permanece en constante cambio, y nunca se sabe si va a evolucionar a mejor o a peor.

El emprendedor indica además que, independientemente de la situación en la que se hallen los locales de restauración, el Smart Lock tiene un efecto positivo sobre el rendimiento económico de los establecimientos al reducir los tiempos de atención en los pedidos takeaway. Así pues, aunque no queda claro si el Smart Lock se expandirá a suficiente velocidad como para ser de utilidad en esta crisis del coronavirus (tal vez tengamos vacuna o cura antes), lo que sí está claro es que puede hacerse un hueco entre los restaurantes que ofrezcan servicio para recoger en tienda, una alternativa al negocio on-premise tradicional que está cobrando mayor relevancia en los últimos años.

Sobre el autor

Artículo realizado por el equipo de redacción de DiegoCoquillat.com. Cuenta con profesionales tanto en el terreno de la hostelería, gastronomía y turismo, como en de las nuevas tecnologías e innovación.

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