Renovarse o morir, un dicho tan viejo como la vida misma empuja la realidad de muchos restaurantes ahora que la pandemia del coronavirus comienza a remitir en Occidente.
Algunos analistas opinan que hasta una quinta parte de los negocios del sector restauraciĂłn que existĂan antes de la crisis de salud habrán echado el cierre para no volver a abrir nunca más. Entre ellos los pequeños negocios de corte más tradicional que no han podido sobreponerse a los gastos fijos tras dos o tres meses de inactividad.
Sin embargo, otros establecimientos están viviendo una suerte de renacimiento. Los hábitos de consumo recién aparecidos a razón del distanciamiento social han facilitado que los restaurantes con mayor implantación digital y tecnológica perciban en menor grado los efectos nocivos derivados de que el mundo se haya detenido.

AsĂ, los restaurantes de EE. UU. que contaban con un carril drive-thru para hacer pedidos desde el automĂłvil han visto como se incrementaba la afluencia por este lado del local. A principios de marzo un 70% del negocio generado en estos establecimientos procedĂa del drive-thru, pero cuando la enfermedad cogiĂł tracciĂłn y entraron en efecto las medidas de confinamiento, en los locales con carril para pedido el 90% de las ventas se realizaba en el drive-thru.
Mantener la distancia con otras personas se habĂa convertido en lo habitual de un dĂa para otro. Y con esa nueva realidad de nuestro dĂa a dĂa, el autoservicio comenzaba un ascenso imparable que aĂşn no sabemos dĂłnde se detendrá.
Dentro de las paredes del restaurante son muchas las formas que el autoservicio puede tomar. Algunas llevan en funcionamiento desde hace ya dĂ©cadas, como puede ser el caso de los bufetes libres. No obstante, es poco probable que el cliente preocupado por su salud quiera, hoy en dĂa, acudir a un comedor donde no se puede asegurar que la comida no haya sido manipulada por otros comensales previamente.

Más sentido tiene el sushi bar con cinta transportadora o mesa giratoria, donde cada plato individual puede ser tomado o ignorado. Con las precauciones pertinentes, especialmente pantallas de vidrio o metacrilato de protección, o incluso envases transparentes que cierren por completo la preparación, el sushi bar puede ser una alternativa viable.
Sin embargo, el quid de la cuestiĂłn se halla en la tecnologĂa de autoservicio ya que esta puede aplicarse a cualquier restaurante, sin importar el nicho al que pertenezca. Y su correcta utilizaciĂłn puede repercutir positivamente en la economĂa del local e incluso permitir que el negocio explore vĂas alternativas para generar ingresos.
En este sentido, los kioscos de autopedido son de gran ayuda. Evidentemente, no todos están a la altura de las circunstancias, pero aquellos que combinan los menús digitales con chatbots conversacionales por voz sirven para minimizar el contacto entre cliente y personal, al mismo tiempo que reduce los tiempos de espera y mengua el tamaño de las colas. Todo ello va a favor de una mejor experiencia de usuario y un mayor control de los posibles repuntes por la CoVID-19.

Los sistemas más modernos cuentan con todas las caracterĂsticas que un cliente exigirá en la nueva normalidad: pedidos sin contacto, velocidad, mĂ©todos de pago digitales e interacciĂłn a travĂ©s de la app en el terminal mĂłvil del cliente. Por otro lado, estos kioscos de autopedido de nueva generaciĂłn son una maravilla desde el punto de vista del gerente del restaurante. Gracias a ellos se pueden redistribuir las atribuciones del personal para que se ocupen de tareas que aportan más valor a la operaciĂłn, incrementan el importe medio de cada comanda a travĂ©s de recomendaciones personalizadas basadas en macrodatos e historiales de consumiciones previas, y aceleran los tiempos de atenciĂłn en el local de forma que se puedan abordar nuevos esfuerzos de marketing para mantener la ocupaciĂłn del establecimiento al máximo en todo momento.
Las aplicaciones mĂłviles son otra de las formas en las que un restaurante puede mejorar el autoservicio. Los clientes habituales que pasan cerca del local pueden recibir notificaciones push con recomendaciones o invitándoles repetir su Ăşltimo pedido. De este modo se logra potenciar el negocio recurrente y paralelamente atender a los clientes que transitan por las cercanĂas de forma rápida y sin entablar contacto.
El terminal mĂłvil que suele acompañar en la actualidad a cualquier persona es una herramienta muy Ăştil tanto para el empresario como para el consumidor. Los kioscos de autopedido con integraciĂłn de app mĂłvil propia pueden estar fuera del alcance de las operaciones de menor entidad, pero en ese caso se pueden sustituir por cartelerĂa o menĂşs con cĂłdigos QR. Los cĂłdigos gráficos son reconocidos por la app del restaurante, la cual permite añadir el Ătem al pedido de forma fácil y sencilla. Una soluciĂłn adecuada incluso para los restaurantes más modestos.

El pago con monederos digitales como Google Pay o Apple Pay, por citar dos de los muchos que existen en el mercado, son el broche que pone punto y final a un autoservicio perfecto. Ya sabemos que es preferible dejar el efectivo en casa por el momento, y las tarjetas no son mucho mejores. Por el contrario, un sistema de pago sin contacto no tiene debilidades; es la mejor opciĂłn.
Es previsible que con la implantaciĂłn de máquinas expendedoras robotizadas, equipos de autoservicio dotados de inteligencia artificial y otras innovaciones tĂ©cnicas se similar calibre, los restaurantes puedan acometer una expansiĂłn de sus productos. Estas herramientas permitirán detectar quĂ© Ătems compaginan bien con el menĂş, y darán la oportunidad al restaurador de abrir su abanico de productos sin miedo.



