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Recycle crayons restaurants: of solidarity awareness

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The Californian Bryan Ware takes almost 5 years leading an initiative that emerged in a restaurant, It is to condemn the waste of crayons that can still be used and works so that they will end up in the hands of the most disadvantaged

Happiness we felt when, as children, hours we painted with colored pencils given away our parents, uncles or grandparents was so great that it seemed impossible to repeat. And is that Is there anything more rewarding than seeing how a person is able to forget for a moment their misfortune and a smile? Yes, when that same joy we have helped us.

As simple and straightforward as is the recycling of the famous crayons or colored pencils may become the unfortunate gesture in content in just seconds, since that “new pencil” It is distributed in various children's hospitals and some schools with limited resources.

It all started in 2011, Bryan during dinner with his family shared Ware in a restaurant in San Francisco to celebrate the birthday of his youngest son.

The staff was so kind that he gave the two kids in Ware some crayons so that they are entertained, it will have fun and feel at home. Once paintings served their purpose, They were abandoned on the table con diners willing to leave; Then the father asked what the local fate of those improvised toys would, what one waiter replied that surely would go to the dustbin.

A joint initiative that arises in restaurants

It was at that moment when Bryan Ware realized I had to do something to stop all this waste; and is that each year about 34.000 kilos of coloring pencils are wasted, not only in restaurants They are seeking to reward their younger customers, but also thousands of schools after the course forget to reuse recycle.

In this commitment it made to the environment, with the most disadvantaged and, especially, himself called him pencil Initiative: a project non-profit organization funded by the Ware itself and by the hundreds of thousands of donations that receives both through its Web page and its Facebook.

Long live the crayons

He conversion process of those paints used in pencils colors have completely renovated 4 important steps:

1.Recycling. First, you need to be conscious in order to be achieved and that is simply to build a better world. Although it sounds like a cliché, -at pencils recycling as the plastic caps- It helps youngsters to make a commitment of solidarity with those most in need. Because, schools and restaurants should lead by example and collect all the crayons so they do not end up in the trash, thus giving them a second life.

2.Foundry. Here they come into play volunteers, who have to separate all color pencils each year are accumulated by Crayon Initiative to immediately deposit them in large pots in order to melt them and get the desired mixture.

3.molded. Successfully completed the second step, the obtained liquid was poured into a special machine It is able to produce up 96 pencils at once. In order that these are completely new, volunteers using a filter that blocks the passage of those pieces that have not reached the level expected casting.

Veremos que los crayones resultantes son un poco más grandes y gruesos que los convencionales, pues están pensados para que los más pequeños y los niños con necesidades especiales los puedan coger y utilizar con total facilidad. Otra de las características que adquieren estos lápices después de ser moldeados es que son más resistentes que sus predecesores, lo que le ha valido a su ideólogo un gran reconocimiento de parte de la sociedad estadounidense.

4.Distribución. Perfectamente empaquetados en coloridas cajas que llevan el distintivo de Crayon Initiative y bajo el lema “Share your colors”, algo así como “comparte tus pinturas”, son repartidos y entregados entre los hospitales y colegios más necesitados de California. “Si estos crayones consiguen que los niños se sientan libres y lejos de esa habitación de hospital durante 10 minutos es que hicimos bien nuestro trabajo”, asegura Bryan Ware. No parece ir desencaminado ya que las cifras no engañan: más de 2.000 cajas han sido ya distribuidas.

Acciones solidarias en España

Si ponemos la mirada en nuestro país observamos cómo en los últimos años han surgido ideas similares a la de Bryan Ware y su Crayon Initiative. Una de ellas es la de Sara y Jaume quienes, a través de su blog Nómadas en ruta, han puesto en marcha el proyecto Colores en la mochila. Se trata de una iniciativa que surgió cuando Jaume, que trabajaba en un restaurante cuya costumbre era regalar lápices de colores a los más pequeños para después desecharlos si estos los dejaban olvidados, comenzó a guardarlos.

Un año después han coleccionado tal cantidad de crayones que viajan por el sudeste Asiático con las mochilas repletas y buscando los mejores sitios para repartirlos.

Ahora bien, hemos de saber que renovar viejos lápices usados para que coloreen igual o mejor que antes no es la única fórmula inventada para darle una segunda vida a estos productos.

Y es que, ciudadanos ingeniosos han sido capaces de dejarnos a todos con la boca abierta gracias a relojes “de pared” y cuadros que están hechos principalmente de crayones; un material que también sirve para forrar marcos de fotos y cuyo resultado es más que satisfactorio. Pero si hay un campo en el que sobresalen las creaciones con antiguos lápices es en el de la bisutería: desde originales anillos hasta curiosos pendientes, pasando por pulseras asimétricas y collares llamativos.

Todo es aprovechable para los concienciados con el medio ambiente y sobre todo, la tala innecesaria de árboles. Aportando cada persona su granito de arena se pueden hacer auténticas maravillas hasta con lo más simple; el reciclaje de lápices de colores es una de ellas y por eso empieza a ser importante en algunos países. ¿Conoces en España restaurantes, escuelas o cualquier otro sitio que lo haga?

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Sobre el autor

Graduada en Periodismo por la Universidad de Valladolid aunque es de Fabero (León). Trabajando desde hace muchos años en el sector de la hostelería. Futura experta en Periodismo Gastronómico y todo lo relacionado con los restaurantes, un mundo que la tiene fascinada. Sus otras pasiones: el rock y los deportes.

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4 Comments

  1. Hola!! Somos Sara y Jaume, los autores de “Nómadas en ruta”, qué alegría leer este artículo! Nos alegra muchísimo ver cómo hay más personas que se están tomando tan en serio iniciativas como esta, pues vivimos en tiempos en que conocemos el precio de todo pero no somos conscientes del valor que hay detrás…
    Muchas gracias por habernos nombrado y aprovechamos para animar a todo aquel que quiera a tomar parte en proyectos como este! Y es que, no hay mejor recompensa que la sonrisa de esos niños que finalmente acaban disfrutando de los colores.

    • Hola Sara y Jaume, muchísimas felicidades por vuestra iniciativa y por vuestro trabajo, si os podemos ayudar en algo contar con nosotros, alguien que hace sonreír a los niños se merece nuestro apoyo, soy unos héroes…gracias!!!

  2. Sara y Jaume, vuestra tasca es más que loable; va más allá de repartir y compartir los lápices de colores porque vuestro deseo es repartir y compartir felicidad. Poder aportar algo tan simple y recibir agradecimiento sincero de una población carenciada es una experiencia noble e inmensa, tal y como sois vosotros. Enhorabuena!!

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